LAS EMPRESAS deben tener una responsabilidad social tanto con sus empleados como con la comunidad.
De allí que el éxito de ellas depende de la satisfacción de sus clientes.
Un factor importante que deben cumplir las industrias es el buen desempeño ambiental, evitando la contaminación que pone en juego la salud pública.
En los últimos meses se tuvo experiencia de algunas empresas que por no realizar actividades acordes con la seguridad ambiental y laboral, perjudicaron la salud de sus empleados como la tranquilidad de la comunidad donde están situadas.
Aunque la legislación de la República de Panamá obliga a toda empresa que realice proyectos de desarrollo en el territorio nacional a presentar una evaluación ambiental, tomando en cuenta los efectos negativos y positivos del proyecto en sus diferentes etapas, se hace necesario monitorear el desempeño de la industria realizando lo que se conoce como auditoria ambiental.
Este mecanismo constituye un diagnóstico para determinar el desempeño de las empresas en el cuidado del ambiente.
Alejandro Chen de la Dirección de Calidad Ambiental de la autoridad Nacional del Ambiente (ANAM), señaló que las auditorias ambientales se les realiza a aquellas compañías que ya están operando, a diferencia de los estudios de impacto ambiental que se aplica a los proyectos que aún no han iniciado.
En la mayoría de los casos se verifica el buen uso del agua, el manejo de desechos y aguas residuales, energía eléctrica, entre otros.
En Panamá, las principales fuentes de contaminación industrial provienen de la fabricación de alimentos, de los corrales y plantas de sacrificio de ganado, de la industria de fabricación de almidones y glucosa, destilerías y curtiembres.
El volumen de los desechos líquidos industriales corresponde al 12% del total de los vertimientos contaminantes a la bahía de Panamá y representan el 43% del total de la carga orgánica que ingresa a la bahía.
Pero estas empresas no están obligadas a realizar una auditoria al menos que la ANAM encuentre en un operativo sorpresa irregularidades o se presente una denuncia por parte de alguna comunidad.
Aún así, en las inspecciones realizadas en el último año, la industria manufacturera aparece estadísticamente como la que más cumple con las auditorias ambientales y programas de adecuación y manejo ambiental (PAMAS) en Panamá.
Prueba de ello es que del 2002 al 2004 el 40% de este sector realizó auditorias. Sin embargo para las autoridades queda un largo camino por recorrer para que las demás tomen conciencia de someterse a una evaluación.
Por eso existe el mecanismo de inscribirse voluntariamente al programa de auditorias ambientales.
Todas las empresas que recurran a este proceso tendrán derecho a un certificado de excelencia ambiental.
Si bien es cierto que los precios de las inspecciones varían de acuerdo a la actividad de la compañía, ésta es una buena inversión para obtener la confianza de la comunidad y ser competitivo.
Las auditorias ambientales y PAMAS obligatorios, se realizan luego que se detectan anomalías que podrían contaminar el ambiente o causar daños ecológicos.
Aquellas empresas que no cumplan con estas obligaciones podrían confrontar consecuencias mayores que van desde amonestación escrita hasta la suspensión de sus actividades.
En estos casos, las multas oscilan entre 300 hasta 10,000 dólares de acuerdo a la gravedad de la falta. Mientras que la reincidencia se sanciona con el doble de la suma anterior.
Para evitar estos inconvenientes se debe realizar periódicamente una inspección ambiental.
En busca de calidad ambiental
La Autoridad Nacional del Ambiente (ANAM), certifica mediante un registro, a los Auditores Ambientales que cumplan con los requisitos para desarrollar las evaluaciones a las industrias y apoyar el programa de seguimiento, vigilancia y control.