En los últimos años las economías de América Latina sufren los efectos combinados de inflación de costos y agroinflación, que se manifiesta en los productos “commodities” (petróleo y sus derivados, y los granos) que llevan a los gobiernos a aplicar medidas contra el ciclo inflacionista.
Por medidas anticíclicas, en este caso específico, entendemos las acciones que toman los gobiernos o autoridades en función de mantener la estabilidad económica (crecimiento, precios y ocupación, con alta inflación) en la fase del ciclo en que se encuentre, para lo cual utilizan instrumentos de política económica y medidas compensatorias tendientes a suavizar el ciclo.
El Estado juega un importante papel estabilizando el ciclo, es decir, enfriando la economía en épocas expansivas (en nuestro caso con alta inflación) y animándola en fases recesivas; pero también se ha visto que el Estado y sus políticas económicas pueden ser los desencadenantes de fuertes recesiones económicas, por lo cual las medidas a tomar deben ser estudiadas a cabalidad.
Los gobiernos intentan compensar a las familias y a las empresas dirigidas a mantener la estabilización y la tendencia en el crecimiento.
En el caso de Panamá, ante el ciclo inflacionario el Gobierno ha tomado medidas como: la exoneración y reducción del impuesto sobre la renta, los subsidios directos a los grupos vulnerables y un menú de programas sociales para este fin.