Entre el 2001 y 2007 la pobreza en Panamá se redujo en un 8,1%, pasando de 36,7% a 28,6%, de acuerdo con el informe presentado ayer por la Comisión Económica para América Latina y El Caribe (CEPAL).
Mientras, el porcentaje de personas en estado de pobreza extrema e indigencia pasó de 19,2% a 11,7%, con una reducción de 7,5%.
En ambos casos la disminución fue mayor en las zonas urbanas que en las rurales, mientras que el mayor descenso en los niveles de indigencia y pobreza fueron detectados en la región oriental y metropolitana del país.
Se destaca que esta disminución se explica tanto por el crecimiento económico de los últimos años, como por la mejoría en la distribución del ingreso.
Entre 1996 y 2007 el Producto Interno Bruto (PIB) se expandió a una tasa del 5,4% anual, en tanto que en el cuatrienio 2004-2007 esa tasa fue de 8,7%, atribuible especialmente al alto crecimiento del último año de 11,2%.
Pero, a pesar del crecimiento y de las grandes inversiones, la pobreza en Panamá tiene rostro de infante, ya que uno de cada cuatro indigentes es niño o niña, y una proporción muy similar de los pobres son infantes.
Mientras, una de cada cuatro personas en situación de indigencia y de pobreza tiene menos de 13 años de edad.
En el documento se asegura que esto es "preocupante" por los embates del hambre y la desnutrición, pero también porque condiciona negativamente que en el futuro logren insertarse en el mercado de trabajo y alcancen ingresos adecuados. Por otra parte, se señala que a pesar de que aún falta por hacer, el país muestra posibilidades para cumplir la primera meta del milenio, que es reducir la pobreza a la mitad en el 2015 y la proporción de la pobreza extrema en relación con la de 1990.