EL FABRICANTE sueco de teléfonos móviles Ericsson anunció ayer por sorpresa el cierre de su fábrica en Nynaeshamn, que cuenta con 463 empleados, de los que a 70 se les ofrecerá empleo en otras factorías de la compañía.
Ericsson justificó su decisión, que el presidente del consorcio, Carl-Henric Svanberg, calificó de "difícil", en que la fabricación de los móviles de nueva generación exige, por la tecnología avanzada de sus componentes, menos horas de trabajo.
A 70 de los trabajadores afectados se les ofrecerá un empleo en las fábricas cercanas de Katrineholm y Kista, adonde se trasladará la producción, además de a la de Kumla, todas ellas en el área de Estocolmo, y el resto serán despedidos.