LA EXPERIENCIA del banco de las aldeas o "Grameen Bank", dirigido por el economista bangladeshi Muhamad Yunus (y quien acaba de recibir el premio Nobel en economía) parece decir que, por lo menos "a veces", sí lo es.
Yunus empezó prestándole $27 a un grupo de 42 mujeres de la aldea de Jobra, ubicada en las cercanías de la Universidad de Chittagong, donde estudiaba economía.
Al igual que en Panamá, los bancos convencionales se rehusaban concederles créditos a los pobres, por no contar éstos con garantías con qué respaldar sus solicitudes, lo que les empujaba a las garras de los agiotistas, quienes cobran intereses altísimos.
El dinero permitió a las mujeres de Jobra fabricar chucherías para la venta y pagar sus deudas. El éxito de la operación llevó a Yunus a promover un proyecto de investigación y acción social conjuntamente con la universidad, que también tuvo éxito y se expandió a varios distritos del país.
En 1983 una disposición legal favorable permitió al equipo de Yunus convertir la operación en un banco independiente.
En 1998 la entidad sufrió un revés cuando una inundación afectó al país, pero logró recuperarse y hoy, con más de 2, 000 sucursales, ostenta una tasa de repago de préstamos superior al 95%.
Otro hecho notable es que la gran mayoría de los receptores de los préstamos y de los accionistas del banco son mujeres, muchas de quienes han logrado salir de la pobreza gracias al apoyo del Grameen.
El sistema de micro-créditos de Yunus se basa en la premisa de que las capacidades de los pobres están sub-utilizadas y en la solidaridad humana.
El banco acepta depósitos y vende servicios bancarios, pero no presta a individuos, sino a grupos de 5 personas, usualmente mujeres pobres carentes de colateral. Cobra intereses reducidos por préstamos que por lo general no exceden los $200 y que son canalizados o apoyados por una red de "instituciones de micro finanzas" (IMFs).
Si uno de los prestatarios del grupo incumple sus obligaciones, al grupo se le cierra el crédito, lo que genera una presión colectiva para actuar responsablemente.
Los préstamos se pagan usualmente antes de un año luego de lo cual el dinero se "recicla" a otros clientes.
El banco también impulsa otros programas de acción social dirigido a los pobres, vía la Fundación Grameen (www.grameenfoundation.org) los cuales han tenido influencia en otros países, donde se han iniciado programas similares.
En un centro bancario orientado a los negocios millonarios, como es Panamá, las probabilidades estarían en contra de un banco como el Grameen Bank, pues ni las leyes ni la política cuasi-liberal de los actuales gobernantes se orienta de manera efectiva a favorecer la pequeña empresa ni, mucho menos, a apoyar las micro-finanzas. Un esfuerzo parcial en este sentido ha sido Mi Banco, establecido en 1998 y que afrontó enormes obstáculos para iniciar operaciones. Sobre la experiencia de Mi Banco hablaré en más detalle en una columna futura.
En 1969, Muhammad Yunus recibió su doctorado en economía en la Vanderbilt University, a la que había podido acceder gracias a una beca Fulbright.
Tras una breve experiencia docente en Tennessee, volvió a Bangladesh en 1971, al Departamento de Economía Rural de la Universidad de Chittagong.
(*) El autor es profesor de economía y finanzas en la Universidad de Panamá y socio de Consultores del Istmo (consultoresdelistmo@lycos.com)
(Primera entrega)
¿Es rentable la pobreza?
Muhamad Yunus acaba de recibir el premio Nobel de economía.