Gerentes de empresa salían de sus oficinas con las manos esposadas mientras millones de pequeños inversores veían sus ahorros liquidados por fraudes contables, en un año que registró el desgarramiento de la trama empresaria norteamericana.
El uso de aviones de sus empresas para asuntos personales o la inclusión en una cuenta de gastos de una cortina para baño de 6,000 dólares acaso ilustran mejor que nada el grado de la corrupción que salió a la luz.
Pero con el tiempo, estas imágenes podrían servir de recordatorio acerca de las debilidades del sistema y la necesidad de corregirlas para evitar el derrumbe del edificio.
Esperamos que el resultado de todo esto sea un poco de cautela, escepticismo y vigilancia"", dijo Nancy Koehn, historiadora de la economía en la universidad de Harvard.
222Gerentes, auditores y directorios probablemente serán sometidos a una vigilancia más estrecha a raíz de nuevas leyes y pautas industriales.
A medida que salían a la luz los detalles sobre Enron, WorldCom y los gerentes enriquecidos a expensas de empleados y accionistas, los inversores grandes y pequeños se sentían traicionados.
La satisfacción de ver acusados a los directivos sin duda fue atemperada por la toma de conciencia de los daños causados por el fraude contable: caída de acciones, pérdida de fuentes de trabajo, liquidación de ahorros. Aunque perduran en cierta medida los males financieros, el resultado a largo plazo de estos escándalos podría ser beneficioso para el sistema financiero.
Gerentes, auditores y directorios probablemente serán sometidos a una vigilancia más estrecha a raíz de nuevas leyes y pautas industriales. Igualmente importante, según los especialistas, es el hecho de que los inversores prestan mayor atención a los conflictos de intereses y la cultura del egoísmo que predomina en la comunidad empresaria estadounidense.
Pero esta mayor atención no durará para siempre, dijo James Schrager, profesor de administración estratégica en la Universidad de Chicago. Durará apenas hasta la próxima gran burbuja"", dijo Schrager. Habrá otros grandes fraudes"". Sin embargo, probablemente los excesos del 2002 servirán de patrón de medida.