Economía

Escepticismo sobre lanzamiento de nueva ronda de la OMC


El director general de la Organización Mundial de Comercio, Mike Moore, rompió una lanza este fin de semana a favor de una nueva ronda liberalizadora del sector, pero hay cierto escepticismo entre los expertos de que vaya a ser posible en la reunión ministerial de noviembre en la capital de Qatar.
En la presentación en Ginebra, ayer, de un libro colectivo sobre "El Papel de la OMC en la Gobernación del Mundo", Moore advirtió del riesgo creciente de proteccionismo y abogó por lanzar una nueva ronda liberalizadora que seguiría a la de Uruguay: "el tiempo apremia", señaló.
Moore esgrimió una batería de argumentos en defensa de la que se conocería como ronda Qatar o ronda Doha (su capital), entre ellos que la reducción en un tercio de las barreras al comercio de bienes agrícolas, industriales y servicios añadiría 613.000 millones de dólares a la economía mundial.
Acabar con todas las barreras comerciales daría un impulso a la economía del planeta del orden de 1,9 billones de dólares, el equivalente de añadir dos Chinas más, dijo Moore, citando un estudio de la universidad estadounidense de Michigan.
Sin embargo, otros participantes en el seminario celebrado en Ginebra con motivo de la presentación del libro, un conjunto de ensayos editado por la Universidad de la ONU, parecen no compartir el entusiasmo oficial del neozelandés Moore.
Así, por ejemplo, para el secretario general de la Conferencia de las Naciones Unidas para el Comercio y Desarollo (UNCTAD), el brasileño Rubens Ricupero, las tareas no resueltas de la ronda anterior en temas como la agricultura o los textiles son enormes.
Los países industrializados siguen poniendo enormes trabas al acceso a sus mercados de los productos tradicionales de las naciones en desarrollo, con tarifas, subvenciones y procedimientos contra el "dumping" que impiden el crecimiento económico del Tercer Mundo.
En opinión de otros expertos que intervinieron en la discusión, el mundo desarrollado amenaza con añadir nuevos obstáculos en forma de normas laborales, sociales y ecológicas difíciles de cumplir para el Tercer Mundo y en las que los países en vías de desarrollo ven sólo una defensa que el mundo rico hace de sus propios intereses.
Es cierto que tanto la Unión Europea como Japón se han mostrado a favor de una nueva ronda y de negociar una reducción de las medidas que protegen su agricultura, pero, como recordó el propio Moore en su discurso, "la liberalización agrícola es un tema muy sensible políticamente".
La propuesta de Moore es, por tanto, que los países en desarrollo acepten la ampliación de la agenda a otros temas no incluidos hasta ahora en las negociaciones, como inversiones o competencia, lo que daría un mayor margen de maniobra para hacer concesiones en ciertas áreas a cambio de obtener algo en otras.
Muchos países en vías de desarrollo ven, sin embargo, en cualquier tema que se trata de incorporar a la agenda un nuevo caballo de Troya del mundo rico que los dejará aún más inermes, temor que es difícil de disipar, según reconocieron muchos de los participantes en el debate.
Para uno de los ponentes, que pidió no ser citado, "es deshonesto intentar introducir en la ronda temas como la competición o las inversiones o las normas laborales básicas porque jamás podrán resolverse dentro de la OMC".
Algunos participantes en el debate, como el propio Ricupero, el designado sucesor de Moore al frente de la OMC, Supachai Panitchpakdi, o el comentarista económico del diario "The Financial Times", Martin Wolf, se mostraron partidarios de moderar las ambiciones y avanzar poco a poco, fijando siempre metas realistas.
Para algunos de estos expertos los temas pendientes de anteriores rondas y no los nuevos asuntos que se tratan de introducir son los que impiden que el sistema multilateral desarrolle todo su potencial, por lo que hay que volver "a lo básico".
La actual polémica sobre el tratado TRIPS (aspectos de la propiedad intelectual relacionados con el comercio) a propósito del acceso a los medicamentos básicos para el Tercer Mundo -entre ellos los que tratan el sida- demuestra, señaló uno de los participantes, el peligro de "imponer un consenso artificial" en ciertos temas.
El próximo director general de la OMC, Supi Panitchpakdi, mostró una especial sensibilidad por los problemas que tienen los países del Tercer Mundo para cumplir algunos de sus compromisos liberalizadores de la ronda anterior a pesar de todos sus esfuerzos.
Muchos de los participantes coincidieron finalmente en que un problema para el lanzamiento de una nueva ronda en Doha es el poco interés que muestra el nuevo Gobierno de EEUU, que parece concentrar todos sus esfuerzos actualmente en el Area de Libre Comercio de las Américas (ALCA).


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Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
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