Los senadores republicanos que denuncian la presencia de una empresa portuaria de origen chino en los puertos de Balboa y Cristóbal no han reparado en que por iniciativa de Estados Unidos se profundizarán mucho más las relaciones comerciales entre China Continental y Panamá.
En efecto, a partir del 2000 muchos más barcos chinos continentales cruzarán las esclusas del canal rumbo a puertos de Estados Unidos por la intensificación del comercio derivada del acuerdo suscrito hace poco tiempo entre las dos primeras potencias económicas de Occidente y Oriente.
Desde 1950, el canal es el puente de comunicación naviera del comercio entre la costa oriental de Estados Unidos y Asia. Cálculos de movimientos de carga demuestran que en l950 el total de toneladas que transitaron por el canal entre Estados Unidos y Asia fue del 15%, pero en 1971 el tonelaje ascendió al 42 %, marcando una cifra récord. En 1990 las estadísticas demostraron que, a partir de 1950, la costa oriental de Estados Unidos y Asia dominó el comercio por el canal.
El auge comercial E.U. - Asia no procedía entonces de China Continental sino más bien de Japón, Taiwán, Corea del Sur y los tigres asiáticos. Pero a medida que la nueva política económica del régimen de los revisionistas ideológicos de Teng Tsiao Peng desmantelaba el centralismo estatista de Mao Ze Dong, China Continental empezó a avanzar desde el fondo de la pista de la competencia del comercio internacional.
El cambio de óptica económica ha convertido a China en un estrecho colaborador en las relaciones con América Latina. China Continental ha invertido centenares de millones de dólares en Perú, México y especialmente en Brasil. China Continental es el primer importador de harina de pescado del Perú y adquirió la mina de hierro de mayor producción que los militares nasseristas habían nacionalizado a la empresa norteamericana Marcona Mining.
En el escenario de la mano asiática en la economía latinoamericana, la Zona Libre de Colón sobresale en primera línea. Los mayores exportadores de mercancías a la ZLC son Hong Kong, Japón, Corea del Sur, Tailandia, Singapur y Taiwan. Relojes digitales, televisores y licuadoras de marcas asiáticas llegan y salen a través del canal para reexportarse a Centroamérica, el Caribe y América del Sur.
Sin embargo, ya no una mano sino otras extremidades de origen asiático se visualizarán con mayor nitidez en dos escenarios futuristas: la Cuenca del Pacífico y el tratado comercial Estados Unidos - China Continental. Como se sabe, en la Cuenca del Pacífico se agitan potencias comerciales como Estados Unidos, Japón, los tigres del sudeste asiático, Australia, Nueva Zelanda, Chile, Perú. Aún China Continental no es miembro oficial de los estados miembros de la cuenca. Pero su inserción en la cuenca es cuestión de tiempo dado que Japón y los tigres están a la caza del mercado de consumo chino de más de 1.200 billones de habitantes. Los futurólogos coinciden en que la Cuenca del Pacífico va a ser uno de los escenarios comerciales más importantes del siglo XXI, sobre todo con la entrada china a la globalización.
Por otro lado, el convenio comercial entre Estados Unidos y China Continental, en la medida que es el preámbulo del ingreso chino a la OMC, incita a especular casi sin límite a las dimensiones que irá adquiriendo el intercambio y específicamente al rol que le corresponderá al canal de Panamá en el transporte de carga ida y vuelta.
Pero la tecnología naviera progresa a pasos agigantados, mientras que la tecnología del canal se ha quedado en los diseños de principio de siglo. La iniciativa de modernización proviene de los usuarios. Los armadores han construido barcos con las dimensiones específicas del canal para transportar volúmenes más altos de mercadería sin tropiezos. Son los Panamax que hicieron su entrada en la década de los 50, aunque la intensificación de su uso se incrementó diez años más tarde. La construcción de Panamax va en aumento. En 1992 cruzaron espectacularmente el canal 3.013 barcos de las gigantescas dimensiones del modelo Panamax.
A pesar de la colaboración de los usuarios, el incremento del comercio mundial a través de la Cuenca del Pacífico y del convenio comercial EE.UU. - China Continental exigirá la construcción del tercer juego de esclusas para aceptar naves de mayores dimensiones que los Panamax.
Por otro lado, Estados Unidos, descomprometido tecnológicamente del canal, irá ampliando la red de ferrocarriles que transportan contenedores y vehículos de Asia desde la costa occidental hasta la costa oriental
Los canales secos norteamericanos son, además del tercer juego de esclusas, el desafío más formidable del futuro del canal.