1. Valores. Claridad en los principios y valores que marcan la pauta en que hacemos y como la hacemos es la base fundamental de éxito. Los valores deben ser accionables, esto significa que deben definir nuestras conductas y direccionar nuestras estrategias y decisiones. Los valores no se crean para estar colgados en un cuadro a la entrada de las oficinas, sino para estar presentes en todo lo que hacemos. Los valores le dan personalidad a la organización ya que definen su forma de ser. Para ser impactantes, deben estar en total alineamiento con el entorno social y con los valores personales de los individuos que conforman la organización. Cada uno de los miembros de la organización debe ser un modelo de ejecución de valores en su vida laboral y personal. La contradicción entre los valores, las estrategias y las conductas de los individuos es muy común y definitivamente un indicador de ineficiencia organizacional.
2. Claridad de Dirección. Los valores fundamentan la personalidad de la organización y la dirección estratégica definen hacia donde debe dirigirse dicha organización. Una organización en donde existen miembros que no conocen a donde nos dirigimos, es una organización en donde hay gente caminando con los ojos cerrados, quienes eventualmente van a tropezar y caer. El proceso de dirección, metas y objetivos debe ser un proceso participativo y con un nivel de comunicación fluido y amplio. Por lo general este es un proceso que balancea la visión a largo plazo y los requerimientos operativos a corto plazo. Una dirección clara esta íntimamente relacionada con el producto y las marcas que identifican el negocio.
3. Administración del Desempeño. La excelencia en la ejecución es una responsabilidad conjunta del supervisor y el trabajador. La organización debe tener la capacidad de medir la ejecución de los trabajadores y contar con sistemas que permitan asegurar que esa ejecución sea consistente con la dirección ya definida. El proceso de administración de desempeño, requiere procesos de seguimiento, medición y evaluación, constantes y no en un momento específico en el tiempo. Estos momentos deben ofrecernos la oportunidad de corregir el curso de acción (de ser necesario) o de reforzar positivamente sí el desempeño lo merece. Todo sistema de administración de desempeño debe culminar con procesos de medición de objetivos y que estén directamente relacionados con consecuencias positivas o negativas de ser el caso.
4. Definir claras expectativas de conductas. Los principios y valores marcan la pauta de cómo debemos comportarnos. Una cultura de alto desempeño por definición, implica que la relación entre la organización y la gente así, como entre todas las personas, requieren pautas de comportamiento especiales. Rasgos comportamentales tales como transparencia en la comunicación, respeto, responsabilidad, libertad para fallar y corregir, dar y recibir retroalimentación, enfoque en el cliente, responsabilidad por la ejecución, reconocimiento, etc. Estas características pueden parecer románticas y difíciles de crear, ya que vivimos en ambientes que premian conductas por lo general contrarias a estas, sin embargo ninguna organización puede tener un éxito sostenible y balanceado sin ellas.
5. Medir, reconocer y celebrar. Lo que no remide no existe y lo que se midió, se hizo bien y no se reconoce, no volverá a aparecer.
La capacidad de medir y evaluar constante y consistentemente nuestro desempeño es crítico, pero más importante aún es asegurarnos que damos el reconcomiendo apropiado cuando los resultados son sobresalientes. Existe un concepto básico que nos dice que la única forma de asegurarnos que una conducta deseada se presente consistentemente en el tiempo, es reforzando positivamente dicha conducta. Una conducta creada por temor a las consecuencias negativas desaparece en el momento en que la amenaza no está presente.
Las organizaciones son entes muy complejos, compuestas por individuos que somos más complejos aún. El poder asegurar alto desempeño bajo sistemas complejos requiere que todos estos factores trabajen en simultáneo e interrelacionados. Todo esto es posible con mucha disciplina, consistencia y pasión por lo que hacemos.