La agenda de reformas económicas destinada a convertir la Unión Europea en una economía sostenible, socialmente más responsable y respetuosa con el medioambiente durante la próxima década, encabeza los retos de la presidencia española de turno de la UE.
España deberá liderar, junto al recién nombrado presidente estable del Consejo Europeo, el belga Herman van Rompuy, las negociaciones para alumbrar un documento que marque las principales líneas económicas que gobernarán la Unión a medio plazo y que deberán afianzar la salida de la crisis.
Este documento sustituirá a la fallida "estrategia de Lisboa", que tuvo su origen en la cumbre europea celebrada en la capital portuguesa en marzo de 2000, y que tenía por objetivo convertir la economía europea en la más competitiva del mundo antes de 2010, aumentando la productividad y con pleno empleo.
"El objetivo de España es garantizar la recuperación económica de Europa mediante una mejor coordinación entre Estados miembros y la aprobación de una estrategia europea para lograr el crecimiento económico sostenible en 2020", dice el documento de prioridades publicado por la presidencia de turno española.
Van Rompuy ha anunciado la celebración de una cumbre informal y monotemática en febrero próximo para discutir las principales líneas del borrador que redactará la Comisión Europea, que creen que podrá ser aprobado definitivamente en la tradicional cumbre de primavera, en marzo.
Los distintos Estados e instituciones comunitarias coinciden en su deseo de que la nueva estrategia contemple unos objetivos más realistas que Lisboa y busque algún modo para que los Estados miembros cumplan con los mismos.
Sin embargo, difieren sobre la conveniencia de incorporar mecanismos de castigo como los contemplados, por ejemplo, en el pacto de estabilidad y crecimiento, que prevé sanciones en caso de que los Estados incumplan su compromiso de mantener el déficit público por debajo del 3% del PIB.
El ministro español de Asuntos Exteriores, Miguel Ángel Moratinos, ya ha manifestado su posición favorable a la introducción de mecanismos vinculantes.