Economía

Estructura de control de riesgo bancario


La palabra riesgo financiero se ha convertido en un tema muy espinoso para las empresas panameñas, sobre todo, cuando en los últimos días ha salido a la palestra pública el caso Adelag, en el que se encuentran afectados 23 bancos.
Estos problemas han demostrado la necesidad de establecer mejores estándares de control sobre los riesgos a que debe enfrentarse una empresa.
Durante la X Convención Bancaria, se discutió el tema de los riesgos en las instituciones bancarias, donde Gerineldo Sousa y Edulo Castillo analizaron el problema e hicieron algunas recomendaciones.
El establecimiento de una estructura de control y manejo de riesgos requiere su análisis y consideración al más alto nivel de la organización, ya que la forma y alcance de dicha estructura dependerá del tipo de negocio en que se desempeña cada entidad y el grado de apego o versión al riesgo que tengan sus accionistas.
De acuerdo con los dos expositores, las empresas deberían considerar establecer un grupo de manejo de riesgos, que reporte al directorio, con responsabilidad para definir políticas de manejo de riesgos y asegurar que éstas se implementan efectivamente.
El grupo de manejo de riesgos debe tener la experiencia, nivel de conocimientos y autoridad para entender y manejar los riesgos que enfrenta la entidad.
A efectos de asegurar que los puntos de vista del grupo de manejo de riesgos no se vean influidos por las presiones de corto plazo que afrontan las áreas operativas, los miembros del grupo deberían tener independencia de las operaciones diarias de la entidad y tener el suficiente nivel de experiencias para balancear la necesaria opinión de los sectores operativos, con puntos de vista informados e independientes.
Las políticas de manejo de riesgos, juntamente con las responsabilidades asociadas, deben cubrir todos los aspectos de riesgos, con particular atención a los riesgos de crédito, precio y liquidez.
Se debe tener presente que los riesgos no se originan por falta de controles, más bien éstos existen por sí mismos y se presentan cuando diversas causas propician su aparición.
Por lo tanto, los controles deben ser establecidos por la alta directiva, para tratar de reducirlos mediante dos procesos: el primero consiste en la identificación, evaluación y control de riesgos de la entidad, y por otra parte, verificar y evaluar el cumplimiento de las directrices dictadas por la alta dirección en la gestión de riesgo.
Todas las empresas tienen algo en común e inherente en sus actividades: el riesgo; éste existe porque los pasivos siempre son ciertos, en tanto que los activos presentan algún grado de incertidumbre, incobrabilidad o irrecuperables.
El análisis y evaluación del riesgo, así como la vulnerabilidad de sus actividades debe involucrar a todas las instancias y recursos de la institución, tratando de ubicar los hechos que motivarían pérdidas potenciales de sus recursos en un rango estimado de probabilidad que ocurra.
La función de administración de riesgo no sólo debe limitarse al desarrollo de modelos sofisticados y de estimaciones complejas de riesgo. Esto en primer lugar significó un cambio en la manera de pensar y administrar el negocio, por otro lado, en el ámbito internacional hubo la necesidad de establecer principios para controlar los riesgos inherentes a las operaciones financieras.
La medida de riesgo es un proceso difícil. No es científica, puesto que involucra un alto grado de criterio personal. En consecuencia, lo único que puede usarse para evaluar el riesgo son las directrices generales.
Generalmente el proceso de análisis de riesgos se articula en tres fases: identificación de los tipos de riesgos, valuación de la probabilidad de pérdidas y decisión de cómo tratar cada tipo de riesgo.
En la etapa de identificación del riesgo, no sólo hay que conocer aquellos factores y variables internas que pueden generar resultados negativos, sino que también es indispensable un amplio conocimiento de los factores externos a la propia empresa.
La segunda etapa, de la evaluación del perfil de riesgo, implica efectuar un análisis profundo de los distintos factores de riesgo, y tratar de cuantificar los posibles impactos negativos que el comportamiento de estos factores tendrá sobre la empresa, incidiendo particularmente en los efectos producidos por aquellos factores más sensibles.
La fase de control y gestión se refiere básicamente a la instrumentación por parte de la empresa, de todas aquellas actividades que tienen como principal objetivo la reducción del riesgo.
Es en esta última etapa donde debe tomarse la decisión de poner o no en práctica una determinada estrategia.


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14714
Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
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