El Gobierno estudia bajar los aportes patronales y reducir las indemnizaciones por despido para las empresas que tomen nuevos trabajadores o blanqueen al personal "en negro".
La iniciativa, confirmada a Clarín por una alta fuente del Ministerio de Economía, cuenta con el visto bueno del sector empresario y aún no le fue comunicada a la CGT.
Según Economía, a pesar de que algunos sectores aumentaron la producción por efecto de la sustitución de importaciones y se frenaron los despidos, el empleo "en blanco" no está aumentando. Y esto se debería a que el mercado laboral sigue siendo "muy rígido", lo que inhibe a las empresas a tomar gente o blanquear al personal.
El diagnóstico oficial es que la magnitud del trabajo "en negro" y la caída del empleo formal no se deben a una actitud evasora de los empresarios sino al costo laboral y a la falta de flexibilidad de las normas laborales.
Según Economía, cuando un empresario decide contratar a un nuevo trabajador toma en cuenta el costo inicial (salario más cargas sociales) como también el que derivaría de un eventual despido (preaviso e indemnización).
Entonces se propone reducir el "costo de entrada y de salida" de los nuevos trabajadores, abaratando tanto la toma de personal, con menores cargas patronales, como su eventual despido, con menores indemnizaciones.