El gobierno de Nicaragua que preside Enrique Bolaños se propone autorizar un nuevo incremento en las tarifas de energía eléctrica para el 2003 para saldar una deuda de 9.8 millones de dólares que mantiene con la empresa española de comercialización Unión Fenosa, informó ayer la prensa local.
La deuda corresponde a los costos adicionales de operación en que la firma española incurrió entre enero del 2001 y mayo del 2002 en la compra de energía a las plantas de electricidad estatales por el incremento del precio del petróleo, afirmó el presidente del Instituto Nicaragüense de Energía (INE, ente regulador) Octavio Salinas.
En junio pasado, el gobierno del presidente Enrique Bolaños se comprometió a pagar la deuda en 35 meses a través de un aumento tarifario por porcentajes aún no definidos o mediante un préstamo o ayuda de un organismo multilateral, precisó Salinas.
El acuerdo pretendía evitar que Unión Fenosa, que tiene dos años de operar en Nicaragua, desistiera del aumento del 30% que se proponía aplicar en junio pasado a las tarifas de energía y que el gobierno, a través de INE, logró negociar en un 5% para los clientes que consumen menos de 100 kwh y en 8.31% para los que superan ese límite.
A ese costo, se le agrega el incremento del 6% anual que la empresa aplica gradualmente por la devaluación de la moneda nacional con respecto al dólar, lo que ha generado fuertes críticas del sector empresarial y domiciliar que paga uno de los costos de energía más altos de la región centroamericana.
No obstante, desde que Unión Fenosa adquirió la administración de las empresas comercializadoras de electricidad, como parte del proceso de privatización estatal, la energía en Nicaragua ha sufrido incrementos por encima de los porcentajes anunciados oficialmente, debido a malas lecturas de medidores y cobros exagerados a sectores de escasos recursos económicos.