El etanol, eje del plan del presidente George W. Bush para reducir la dependencia de los Estados Unidos del petróleo, está siendo en 2007 la peor inversión en energía.
El precio de la energía basada en el maíz cayó un 57% desde el récord del pasado año de $4,33 el galón (equivalente a 3,8 litros), y elevó los precios del maíz a sus máximos en 10 años. La producción en Estados Unidos se triplicó después de que Morgan Stanley, el fondo de cobertura D.E. Shaw & Co. y el inversor en proyectos innovadores Vinod Khosla ayudaron a financiar el auge de la construcción de plantas de etanol.
Aún peor para los inversores y la administración Bush es que, según sostienen los expertos, el etanol no está reduciendo la demanda de petróleo. Científicos de la Universidad de Cornell dicen que fabricar el combustible requiere de más energía que la que crea, mientras otros advierten que la producción de etanol amenaza los recursos de agua.