La producción de etanol de caña de azúcar en Brasil no atenta contra la seguridad alimentaria, subrayó ayer la ministra jefe de la Casa Civil, Dilma Rousseff, al inaugurar en Sao Paulo la "Conferencia internacional sobre biocombustibles".
"El etanol no debe ni puede competir con la producción de alimentos", dijo la ministra, quien señaló que los brasileños "ganamos la guerra de la productividad", porque el país logró ampliar el mercado de ese biocombustible.