A diario se escucha la queja de los panameños de que los precios de los alimentos están por las nubes y que los costos para hacer el supermercado se les han triplicado. Y tienen razón, pues todo está más caro.
La Acodeco recomienda que se comparen precios y que se beneficie al comercio que vende más barato. Sin embargo, esta práctica no resuelve el problema, menos en este tiempo en que la movilización es un verdadero trauma, debido a los interminables tranques que hay en la ciudad.
Pero qué podemos hacer frente a este problema, atribuido al alto costo del combustible, a que la importación de materia prima para la producción tiene costos elevados y a múltiples justificaciones.
Será que la alternativa es que debemos voltearnos al campo, incentivar los huertos escolares y caseros y hasta lavarnos nuestro propio cerebro diciéndonos que debemos consumir menos alimentos en beneficio de nuestra salud, para paliar el gasto.
Hay teorías que indican que cuando la inflación llega a un país es difícil contenerla y que debemos saber vivir con ella para siempre, porque será nuestra eterna compañera.