Un alto funcionario del Tesoro estadounidense consideró posible que los países del Mercosur acuerden una moneda única y afirmó que Estados Unidos no tiene nada que temer de un Mercosur fortalecido.
Randal Quarles, subsecretario del Tesoro para Asuntos Internacionales, estimó al mismo tiempo que la reciente apreciación de las monedas de Brasil y Argentina es "relativa" y no ha perjudicado la competividad de las exportaciones de ambos países.
Altos funcionarios de Brasil y Argentina discutieron esta semana la posibilidad de contar con una divisa común, aunque advirtieron que ello sólo podrá ocurrir al final de un proceso de convergencia económica, como pasó en la Unión Europea.
"Una moneda común es algo que (los socios del Mercosur) deben decidir por sí mismos, nosotros no queremos darles recetas", dijo Quarles, quien recientemente acompañó al Secretario del Tesoro, John Snow, en una gira por Brasil, Ecuador y Colombia.
"Nosotros no tenemos ninguna opinión sobre si es apropiado o no tener una moneda común, siempre y cuando el régimen monetario que ellos acuerden les convenga", agregó.
En una conferencia dictada en el Centro de Estudios Estratégicos e Internacionales (CSIS, por sus siglas en inglés), Quarles dijo que "no hay ninguna razón para que nadie deba preocuparse de un fortalecimiento del Mercosur", unión aduanera que integran Brasil, Argentina, Uruguay y Paraguay, con Chile y Bolivia como asociados.
222Quarles estimó que la apreciación del real brasileño y el peso argentino frente al dólar no afecta las exportaciones de los dos países.
Subrayó que, por el contrario, "un compromiso de apertura comercial, incluso dentro de una región, pone en marcha el proceso de reducción de barreras comerciales, lo cual es algo que nosotros alentamos".
Quarles estimó que la reciente apreciación del real brasileño y el peso argentino frente al dólar no está afectando las exportaciones de los dos países, y recordó que las dos divisas están todavía "sustancialmente más bajas" de lo que estaban hace un año.
El real ha repuntado cerca de un 23% frente al dólar este año, a medida que se han disipado las incertidumbres sobre las políticas del nuevo gobierno encabezado por el izquierdista Luiz Inacio Lula da Silva. Similarmente, el peso argentino se apreció un 22% frente al dólar este año, tras una devaluación de casi un 35% en el 2002.