El gobierno del presidente norteamericano Bill Clinton está interesado en establecer el Area de Libre Comercio de las Américas (ALCA), parecida a la instaurada en el continente europeo, informó Kenneth Mackay, enviado especial del mandatario estadounidense para la Conferencia del Futuro de los Negocios para las Américas.
Mackay informó a la prensa nacional que su visita a Panamá se debe estrictamente a asuntos de negocio, por lo que negó que se reunirá con la presidenta de la República Mireya Moscoso o algún miembro de su gabinete para abordar otros temas.
El enviado especial explicó durante una improvisada rueda de prensa, que a diferencia de Europa, esta zona de libre comercio estaría conformada por 34 países y no por 15 como en el Viejo Continente.
Según informes, el mercado de consumidores para el continente americano es de 800 millones, en comparación con Europa, manifestó.
Sin embargo, esta iniciativa tomará alrededor de 10 años, precisó Mackay, quien añadió que estos primeros cinco, los países de la región se han dedicado a trabajar en establecer la base para esta integración.
Para Mackay, estas bases se están fundamentando en hechos bien concretos, que solamente serán percibidos al momento de la ejecución de este proyecto.
"Algunas personas creen que porque aún no ven nada en concreto, quizás no se ha avanzado en nada, pero lo cierto es que se está a tiempo para finiquitar este acuerdo de libre comercio", destacó.
Todos los países que están trabajando en la conformación de este bloque económico gozan de una democracia y ello implica que cada uno tiene un compromiso con esta iniciativa, advirtió.
Señaló además que antes del 2005, año en que se debe firmar el acuerdo, todos los países del continente habrán celebrado torneos electorales.
Un punto determinante para el éxito de esta iniciativa es que todos los empresarios regionales comuniquen a los comerciantes que deben encaminarse hacia este objetivo.
Mackay destacó que en Estados Unidos, los dos principales partidos, el Demócrata y el Republicano, han mostrado su interés en aprobar este plan, siempre y cuando se establezcan normas específicas sobre el manejo y los derechos del personal y el cuidado del medioambiente.
En cuanto a la posibilidad de establecer también una moneda única en todo el continente, Mackay fue enfático al afirmar que es una idea interesante, que sería preciso que los países analizaran por el impacto que podría acarrear.
Igualmente manifestó que la salida de las tropas norteamericanas de suelo panameño no cambiará las relaciones comerciales que ambos países mantienen, ni mucho menos el libre curso que desde hace casi 100 años lleva el dólar.
Sobre las inversiones que actualmente realizan los consorcios asiáticos en Panamá, aseguró que Estados Unidos no puede juzgar el derecho de los demás a invertir libremente, ya que ahora se está viendo a la región de norte a sur y no este y oeste.
Para lograr una mayor efectividad económica, es preciso que los países latinoamericanos reconozcan las oportunidades de inversión y los intercambios bilaterales y multilaterales.