El enviado especial del presidente Bill Clinton, Kenneth Mackay, aseguró que Estados Unidos está "muy optimista" por las negociaciones de apertura comercial con Centroamérica y Suramérica, y abogó por la ampliación de beneficios comerciales para los centroamericanos.
En una entrevista publicada este lunes por el periódico La Nación, Mackay aseveró que Estados Unidos confía en que se darán avances para la creación del Area de Libre Comercio de las Américas (ALCA), prevista para el 2005, en lo que el bloque del Mercosur (Brasil, Argentina, Paraguay y Uruguay) podría jugar un papel importante.
"Del ALCA, que es el mayor acuerdo sobre intercambio comercial, continuamos optimistas (...), se está siguiendo el cronograma de negociaciones acordado. Para el próximo año en Quebec (Canadá) esperamos tener el texto de la propuesta de acuerdo", aseveró.
Mackay, quien participó en Costa Rica el pasado fin de semana en una reunión de líderes legislativos de América, consideró que las negociaciones del ALCA serán dirigidas por Brasil y Estados Unidos.
"Brasil es en Suramérica lo que Estados Unidos es para Norteamérica.Creemos que si el Mercosur se refuerza y emerge como el equivalente del ALCA, será un bloque constructor para las negociaciones", comentó el funcionario al diario.
Mackay agregó que el gobierno de Clinton apoya también la ampliación de la Iniciativa para la Cuenca del Caribe (ICC), por medio de la que Estados Unidos reduce aranceles a la importación de productos centroamericanos.
"El Senado y la Cámara de Representantes se han estado reuniendo ya por seis semanas.No necesariamente significa que va a pasar (la ICC), pero somos optimistas", señaló.
"Hay un cronograma para que se vea el tema antes del siguiente receso del Congreso, que es en dos semanas.Ya sería tiempo de que se aprobara, porque ha estado en agenda por cuatro o cinco años", añadió el enviado especial de la Casa Blanca.
Centroamérica ha insistido en la necesidad de que una mayor cantidad y variedad de sus productos sean incluídos en ICC, creada en 1982, sobre todo textiles y manufacturas de cuero, para que ingresen al mercado de Estados Unidos con preferencias arancelarias.
Los gobiernos de Centroamérica argumentan las desventajas en que se encuentran los productos centroamericanos, principalmente con respecto a los mexicanos, debido al Tratado de Libre Comercio (TLC) que mantienen Estados Unidos, México y Canadá desde enero de 1994.