El gobierno estadounidense percibe con satisfacción la baja del dólar aunque repita incansablemente su fé en la política del dólar fuerte instituida durante la Presidencia del demócrata Bill Clinton.
La inflexión de la política estadounidense en materia de tipos de cambio es ilustrada perfectamente por las últimas declaraciones del secretario del Tesoro, John Snow, destacando las virtudes de la baja del dólar para las exportaciones estadounidenses.
"Cuando el dólar está a un bajo nivel, eso ayuda a las exportaciones. Y pienso que las exportaciones se hacen más fuertes" ahora, había dicho Snow aunque repitió el habitual leitmotiv: