Economía

EU y Europa responsables del éxito de cumbre de la OMC en Cancún


Ginebra.- El éxito o el fracaso de la cumbre ministerial de la Organización Mundial del Comercio (OMC) que se celebrará en Cancún, México, en septiembre próximo dependerá de Estados Unidos y de la Unión Europea, anticipó el embajador mexicano ante el organismo multilateral, Eduardo Pérez Motta en declaraciones a El Panamá América. Aunque insistió que "México no puede ser otro Seattle", en referencia al desastre que significó hace cuatro años el inicio de la ronda de negociaciones de la OMC, en la capital del estado de Washington.
Más cauto que el diplomático mexicano, el director general de la OMC, Supachai Panitchpakdi, dijo que a pesar de los reiterados reveses sufridos desde la cumbre ministerial de Doha, en Qatar, tenía "plena confianza" de que se llegarán a acuerdos antes de Cancún. "La gente no tiene idea de la importancia de Cancún.
Pero se necesita una decisión política para lograr el éxito. Cancún no es el final de la ronda, es parte de un proyecto de compromisos que debemos concluir en el 2005", añadió Panitchpakdi, un tailandés experto en planificación y desarrollo.
En la cumbre de Doha los países miembros de la OMC acordaron negociar una serie de aspectos dentro de una agenda que concluirá el 1 de enero del 2005. Sin embargo, la realidad es que desde entonces los 146 países miembros, de los cuales 120 son naciones en desarrollo, se han convertido en expertos en no cumplir ni con las fechas ni con las metas. Existe una larga lista, pero los principales asuntos tienen que ver con la apertura de los mercados agrícolas, el acceso de los países pobres a los medicamentos genéricos baratos y los servicios.
"Si esos temas no se resuelven antes de Cancún, vamos a tener una reunión complicada", precisó Pérez Motta, un especialista en comercio internacional, economía laboral y monetaria, quien afirmó que nunca antes el futuro de la humanidad ha dependido tanto de una cita cumbre como la de Cancún. "Es una ronda de oportunidades única para nuestra generación", subrayó.
En Cancún los ministros de comercio harán un balance de los progresos alcanzados desde Doha, orientarán las políticas de sus gobiernos para tratar de llegar al final de las negociaciones, tomarán decisiones para facilitar el comercio internacional, asumirán nuevas responsabilidades sobre más fondos para asistencia técnica, políticas de competencia e inversión y normas legislativas que hagan del comercio un tema de buen gobierno.
La OMC es el organismo sucesor del GATT, un sistema de preferencias arancelarias que nació después la Segunda Guerra Mundial, convirtiéndose en el rector de las normas del comercio internacional desde 1995. No es solamente un club de países. Es un foro donde los gobiernos ventilan sus diferencias contractuales y a través de negociaciones se resuelven las diferencias.
Los principios son los de no discriminación, trato igualitario, superación de obstáculos arancelarios, no subsidios, evitar que los gobiernos emplean mecanismos contra el comercio y seguridad de los productos agrícolas.
Desde que se fundó la OMC se ha comprobado que es muy doloroso para los países en desarrollo liberalizar el comercio. Sin embargo, la experiencia ha demostrado que el sistema de solución de diferencias funciona, pese a que hay dificultades en poner en práctica las decisiones.
De acuerdo al estadounidense Rufus Yerxa, Director General Adjunto de la OMC, desde su fundación el organismo ha tratado unas 300 demandas por malas prácticas de comercio internacional de las cuales el 40% han sido presentadas por los países en desarrollado.
Pese a reconocer que no se ha avanzado todo lo requerido dijo que es importante continuar recuperando el comercio mundial. "Es como una bicicleta que debe avanzar, si no se pedalea, uno se cae", afirmó. Yerxa reconoció que el tema central son los subsidios agrícolas que se otorgan a los productores europeos.
Actualmente, más de la mitad de los miembros de la OMC dependen del comercio de productos agrícolas. "Es alentador ver que algo se ha movido en la Unión europea sobre la necesidad de modificar los subsidios agrícolas.
No puedo decir si es todo lo que debe hacerse", señaló. Lo que falta, de acuerdo a Yerxa, es establecer un nivel de ambición, es decir, llegar a acuerdos por producto, por país y establecer modalidades de comercio. "Si no se logran dar pasos adelante habrá decepción en la cumbre de Cancún", estimó. En el tema agrícola América latina ha dicho estar de acuerdo en la reducción de los aranceles, pero con la condición que los países europeos den acceso a sus mercados y trato diferenciado.
La realidad es que si no se avanza en el tema agrícola, no habrá éxito en la reunión. Habrá un efecto dominó en toda la negociación. En junio los ministros de Agricultura de la UE realizaron la tercera reforma a la Política Agrícola Común (PAC) mediante la cual se acordó un cambio en el modelo de apoyo a la agricultura europea.
Uno de los puntos significativos de la reforma es que la UE acordó reducir en cerca de $4,000 millones anuales la ayuda a las exportaciones de sus productos lácteos, azúcar, carne bovina y cereales para acomodarse a las demandas de la OMC. La UE otorga a sus productores agrícolas unos $50,000 millones anuales en subsidios. Sin embargo, las organizaciones agrícolas europeas, opuestas a las reducciones, señalaron que no saben cómo sobrevivirán a la reforma actual hasta que se dé una próxima revisión del tema de los subsidios en el 2006.
La crítica situación económica por la que atraviesan los países comunitarios y los compromisos de integración con las naciones del Este, también está ejerciendo presión sobre los subsidios a las exportaciones agrícolas. Para que la UE pueda cumplir con sus compromisos de crecimiento y ampliación debe haber una importante reducción en los gastos agrícolas.
Por su parte, Estados Unidos entrega unos $190,000 millones al año a sus productores agrícolas a fin de protegerlos de los bajos precios del mercado internacional. Eso permite a las grandes empresas agrícolas estadounidenses exportar algodón, arroz, maíz y trigo a precios entre 20% y 50% por debajo del precio internacional.
El tema agrícola es la mayor preocupación de Carlos Pérez del Castillo, embajador de Uruguay y presidente del Consejo General de la OMC. "Existe la posibilidad, que no puede descartarse, que se fracase como en Seattle", aseveró.
Como el principal componedor de la cita de Cancún, Pérez del Castillo, comprende que todo se basa en compromisos políticos de los gobiernos que integran la OMC. Eso tiene que ver con nuevas propuestas de negociación, con mayor flexibilidad y con cambios de posturas sobre diferentes temas. "El fracaso de Cancún significaría un golpe a la OMC y al multilateralismo. Si no se alcanza el éxito que todos pretendemos, esperamos que haya suficientes progresos para que no se produzca un colapso", comentó.
Corriendo contra reloj Pérez del Castillo, el responsable de la negociación y de la elaboración del documento que servirá de base para las discusiones, dijo que sería una buena señal antes de llegar a Cancún que se resolvieran temas como el de las patentes en el tema de salud, el trato preferencial y diferenciado en materia de comercio, acceso a mercados en productos agrícolas y en cuestiones de servicios. Recordó que los cuatro grandes temas denominados de Singapur, porque fueron acordados allí tras de cumbre de Doha, tienen que ver con inversión extranjera, la aceptación de un registro multilateral para vinos y licores, facilidades de comercio y transparencia en compras gubernamentales.
Sin perder el optimismo, Pérez del Castillo reconoció que el tema agrícola es la llave de la negociación. "Debe buscarse un equilibrio global, pero la Unión Europea y otros países promueven el equilibrio interno, lo cual contradice el mandato de Doha y no se ha traducido en las propuestas hechas en la OMC", señaló.


fecha edicion
old id
125897
Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
101 años Panamá América