La dirección de Fiat y los bancos acreedores analizarán el sábado en Milán el plan de reestructuración financiera de la compañía y el papel que asumirán sus dos accionistas de referencia, la familia Agnelli y General Motors.
La recapitalización y la posible segregación de Fiat Auto del resto de negocios del grupo industrial turinés siguen siendo los ejes de un proyecto en el que se trabaja desde hace casi dos meses.
El nuevo patriarca de la familia fundadora de Fiat, Umberto Agnelli, ha subrayado los últimos días el compromiso de mantenerse en primera línea y de hacer frente a futuras inversiones.
Las diferentes hipótesis sobre los planes de General Motors (GM) siguen sobre la mesa, como reconoce el presidente de Fiat, Paolo Fresco, en una carta a los principales institutos bancarios italianos que se conoció hoy.
Una de esas posibilidades presupondría que el coloso de automóvil estadounidense seguiría como hasta ahora, con el 20 % de las acciones de Fiat Auto y una opción obligatoria de compra del resto a partir de 2004.
La otra variable, que se ha manejado en los últimos tiempos como la más probable, implicaría una aumento de la participación de GM, que podría llegar al 40 % del capital, a cambio de liberarse del compromiso de adquisición.
Fresco señala en su misiva que la decisión de GM será "muy difícil" hasta el punto de convertirse "en el argumento principal" de la reunión del consejo de administración del 28 de febrero.
En ese consejo, y antes en la reunión del sábado con los bancos, se estudiarán también las dos propuestas de entrar en el capital de Fiat planteadas por los empresarios italianos Roberto Colaninno, ex presidente de Telecom Italia, y Emilio Gnutti.
Precisó que la misma comprende la eliminación arancelaria para todo el universo de bienes en un plazo máximo de quince años e incluye la eliminación inmediata de aranceles para un 20% de las importaciones que el bloque realiza del continente.
"Creemos que el Mercosur presenta una oferta inicial razonablemente atractiva, que combina nuestro compromiso con la integración regional con la necesaria defensa de nuestros trabajadores y nuestras empresas", dijo Redrado.
El vicecanciller dijo que Argentina es "consciente de que el acceso efectivo a los mercados no depende únicamente de la eliminación de aranceles" y consideró que queda "un arduo trabajo por delante para llegar a un resultado satisfactorio" para el país.