Los exportadores mexicanos aún no pueden disfrutar del efecto dominó de una galopante economía estadounidense y los pedidos foráneos de productos como acero y baterías para autos se mantienen escasos, aunque la situación podría mejorar el año próximo.
La expansión de un 7.2 % del Producto Interno Bruto (PIB) de Estados Unidos en el tercer trimestre; el más vigoroso en casi 20 años, no se ha traducido en un auge de envíos para los principales exportadores de México.
Esa es una señal de que la economía mexicana no está tan inexorablemente emparentada con la de su vecino del norte como se creía y de que China está aumentando de manera acelerada sus exportaciones al mercado de Estados Unidos.