Economía

Expectativas de la novena ronda de negociaciones


Del 9 al 13 de enero de 2006, la IX ronda reanudará el proceso negociador, casi un año después de la anterior. Se ha dicho que esta ronda, a celebrarse en Washington, procurará cerrar el TLC. Veamos tres preguntas, que permiten reflexionar sobre el tema.
bbb¿Debería Concluirse el TLC Panamá/EEUU?
Un fracaso de las negociaciones actuales no es conveniente. Primero: Panamá desaprovecharía la oportunidad de igualar preferencias comerciales, que los países vecinos competidores ya pactaron, principalmente México, Centroamérica y República Dominicana; los cuales mejoraron las condiciones que tenían con la IBC. Segundo: Panamá podría perder parte significativa de esas preferencias, toda vez que al clausurarse la IBC no contaríamos con un tratado semejante, que opere como reemplazo. Tercero: EE.UU., es el principal socio histórico de intercambios económicos que tiene Panamá, de forma tal que seguramente habría desviación de distintos flujos hacia otras latitudes, no solamente en lo comercial.
Vale recordar que la IBC es un acuerdo que forma parte del sistema generalizado de preferencias unilaterales de los EE.UU., y fue suscrito en agosto de 1983; aunque no tiene fecha de terminación, si estipula que su renovación se haría cada 12 años. En 1995 fue renovado; no obstante, el mismo podría expirar en cualquier momento, antes o cerca al 2008, en virtud de los tratados suscritos por EE.UU., en fechas recientes, que prácticamente equivalen a un TLC con los países de la Cuenca del Caribe. A lo cual también hay que sumar a Chile y Perú.
Para Panamá, EE.UU., es la principal fuente de comercio exterior; y representa cerca de la mitad (48%) de las exportaciones y cerca de 40% de las importaciones. Se ha estimado que cerca de la mitad (50%) de los productos que Panamá exporta a EEUU entran por la vía de la IBC y por tanto están exonerados de tarifas aduaneras impositivas. De esa cifra, el 70% son productos del mar, 13% bienes manufactureros y 9% productos agrícolas, especialmente frutas (sandias melones, papayas).
La otra mitad que se exporta a EEUU tiene que pagar impuestos, cuya tasa varía por tramos del 5% al 10% y 15%, según sea el renglón arancelario correspondiente. Ciertamente, que hay productos como atún, que por otras exoneraciones tienen 0% de impuestos arancelarios. Los productos que se catalogan sensibles en los EEUU (como azúcar, tabaco, carne bovina, lácteos) pagan tarifas superiores al 35%.
La desaparición de las exenciones de la IBC afecta a Panamá, pues la lista de productos cobijados si es significativa. Al pagar impuestos de introducción se resta competitividad a la producción doméstica; y, también, se correría el riesgo de ser desplazados por otros proveedores vecinos. A corto plazo, no es accesible contar con otros mercados que asimilen y compren esas exportaciones; por lo que si significaría, principalmente, perdidas de producción y puestos de trabajo.
Aclaro que las tres evidencias aludidas, por si solas, no son obligantes ni suficientes, para argumentar o justificar cualquier cierre de negociación, en forma apresurada o contraproducente. Se sabe que con el fracaso de la negociación hasta los EE.UU., perderían beneficios factibles a corto y mediano plazo; igualmente, Panamá también dejaría de obtener beneficios, aunque en menor cuantía. No cerrar la negociación con un tratado aceptable a ambas partes sería desfavorable; además, porque hay alternativas visibles, para minimizar pérdidas y maximizar ganancias.
No habría debacle económica o sociopolítica de no cerrarse el TLC. En el período 1987-89, cuando las sanciones económicas y la invasión de EE.UU, se sobrevivió con esfuerzos propios; a pesar de que esa es la crisis más rigurosa que el país ha vivido.
(economista)
(tercera entrega)


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216057
Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
101 años Panamá América