Panamá compite internacionalmente con la fabricación de botes o lanchas para el turismo.
Cada vez más se reduce la cantidad de pedidos de lanchas procedentes de Estados Unidos, Colombia y México, y se aumenta la demanda en el país.
Aunque, todavía hay quienes introducen sus botes desde el extranjero, la adquisición suele ser mucho más barata si se fabrica localmente en comparación con el costo de los importados.
Luis Alberto Mateu, propietario de Botes y Lanchas manifestó que los botes que llegan al país son trasladados uno encima del otro en contenedores, ósea que solamente son casco.
Una vez entran a Panamá, tienen que ser acondicionados de acuerdo a las especificaciones del cliente, por lo que el producto final tiende a ser más oneroso, explicó Mateu.
Una de las ventajas que tienen los botes fabricados en el país es que el cliente lo recibe en un corto periodo y con todas las extras, ya que el fabricante solo requiere conocer el fin para el cual va hacer utilizado, además que se le brinda un año de garantía por defecto de fábrica que no lo dan los de afuera.
Los precios pueden oscilar entre 2,500 y 9,000 dólares dependiendo del tamaño del bote y de los elementos que se le coloque en su interior.
Para el empresario, Panamá nada tiene que pedirle a los botes que se importan del extranjero, ya que se ha comprobado que la calidad de los que se fabrican en este país es competitiva.
Por esta razón, hay clientes que desde Estados Unidos mandan a pedir sus botes, enviando sus especificaciones y en qué fecha desean retirarlo, aseguró Mateu.
"Nosotros entregamos el bote como si fuera un auto, es decir, se le lleva al muelle en donde el cliente desea retirarlo y se entrega con el tanque lleno en gasolina", dijo.
Indicó que hay que la fabricación de botes para pescadores artesanales es algo que se viene realizando desde hace años, sin embargo, para el mercado turístico es algo relativamente nuevo que exige calidad del producto.
A manera de ejemplo, Mateu reveló que sólo hace unos meses le tocó construir en tres días un bote de 12 pies para que la tripulación del barco Princess Kely que transitaba el Canal pudiera bajar.
Existen moldes que varían por dimensiones, por lo que una vez el cliente seleccione el tamaño, se encera la base para que la pieza no se funda, luego se retira la pintura que le dará el color al bote.
Luego se ponen las capas de fibras de vidrio para conseguir el grosor deseado para dejar secar el bote y al día siguiente se le hacen los refuerzos (especies de costillas y un tubo a lo largo del bote) que le dan la consistencia para luego sacarlo del molde.
Y por último se trabajan los interiores del bote de acuerdo a las especificaciones del cliente.
Fabricación de botes cobra auge en Panamá
Una de las ventajas que tienen los botes fabricados en el país es que el cliente lo recibe en un corto período