La mejora de la economía estadounidense alienta a los constructores de automóviles a ser más optimistas en 2004 en un mercado de competencia feroz, aunque ven la necesidad de moderar sus costosas políticas de promoción.
"Como el crecimiento económico general se acelera, la demanda de consumo para automóviles debería mejorar" en 2004, consideran los expertos de Standard and Poor"s en un estudio reciente pedido por varios fabricantes.
"Mirando la mejoría rápida de la economía estadounidense, somos optimistas sobre las perspectivas para 2004", dijo en el marco del Salón del Automóvil de Detroit John Smith, vicepresidente de General Motors, encargado de ventas en América del Norte.
El presidente de Ford, Bill Ford, también se mostró "bastante optimista" en relación al año 2004, mientras que Carlos Ghosn, su homólogo del constructor japonés Nissan, afirmó que "en 2004, con respecto a 2003, veremos un alza de dos cifras de nuestras ventas en Estados Unidos", o, en todo caso, "de más de 10%".
"El efecto más importante vendrá de la mejoría de la economía ya que el alza del empleo se acelera", destacó Marc Vitner, analista de Wachovia.
El retorno del crecimiento a Estados Unidos no significa sin embargo una mejoría significativa del primer mercado del mundo para el sector automotor, y tampoco debe esperarse una "explosión" de las ventas, advierte Bill Ford, quien mencionó uno de los mayores problemas para los fabricantes de vehículos en el país: las políticas promocionales.
"El mercado no se comportó de forma tradicional en los últimos años. La barrera de los 16 millones de vehículos livianos vendidos cada año fue superada porque estimulamos las ventas" mediante ayudas para financiamiento, dijo Bill Ford.
Estas políticas de incentivo adoptadas en el otoño boreal de 2001, luego de los atentados del 11 de septiembre, y que incluyen promociones, rebajas muchas veces de varios miles de dólares y préstamos a tasa cero, recortaron considerablemente los márgenes de los fabricantes estadounidenses.
Las ventas de automóviles en Estados Unidos "serán impulsadas por (el alza de) el empleo y de los ingresos y no por ayudas promocionales", aseguró Marc Vitner.
Por otra parte, una política de ventas basada en promociones perjudica la estrategia comercial y la imagen de la marca, lo cual, a futuro, puede ser extremadamente perjudicial, como destacó el martes Carlos Ghosn, quien deplora el hecho de que los vendedores se concentran en las rebajas en detrimento de las "fuerzas, de los beneficios y de los atractivos del producto".
"El público estadounidense adora los buenos negocios y no le gusta un aumento de precios. Los consumidores estadounidenses son compradores prudentes, incluso cuando el crecimiento económico se recuperó desde el tercer trimestre del año pasado", advierte Paul Taylor, economista jefe de la Asociación Nacional Estadounidense de Vendedores de Autos (NAAD).
Además, los fabricantes continuarán enfrentando este año una competencia feroz, de nuevos vehículos y tecnologías: "Todo indica que el ambiente de precios permanecerá difícil" en 2004, resumió John Casesa, analista de Merrill Lynch.
No obstante, y a pesar de la competencia en el mercado interno, la pérdida de valor del dólar podría beneficiar al sector automotor estadounidense.
"La dirección que tomó el dólar es un gran plus para nosotros", celebró ayer el presidente de General Motors, Richard Wagoner, deseando incluso que el billete estadounidense "baje más".
"Con la fuerte alza del yen en los últimos meses, la competencia será mucho más difícil para los constructores japoneses en el mercado estadounidense", reflexionó Wolfgang Bernhard, número dos de DaimlerChrysler.