La carestía de los alimentos amenaza como un "tsunami silencioso" con sumir en el hambre a cien millones de personas, según denunció ayer en Londres el Programa Mundial de Alimentos (PMA) de las Naciones Unidas.
"La inseguridad alimentaria no sólo supone una amenaza para el hambre, también para la paz y la seguridad", dijo la jefa del PMA, Josette Sheeran, en una rueda de prensa en Londres, donde ayer participo en una reunión de expertos convocada por el primer ministro británico, Gordon Brown, para analizar esta crisis.
Una crisis que el PMA no duda en definir como el mayor desafío al que ha hecho frente en sus 45 años de historia y que, como explicó Sheeran, afecta a la labor de esa agencia de la ONU de dos formas: encareciendo y, por tanto, reduciendo la ayuda que puede prestar y obligándola a congelar algunos programas.
Así el PMA, ahora puede proporcionar un 40% menos de ayuda, debido a que alimentos como el arroz, el trigo o el maíz prácticamente han doblado su precio en los últimos meses.