Panamá sin duda es un país con muchas ventajas en Latinoamérica y su posición geográfica le privilegia aún más, esto le ha permitido alcanzar un crecimiento económico muy bueno en los últimos años. Este año las estimaciones le colocan en un crecimiento cerca del 7%, pero muchos se preguntan cómo está permeando este efecto a la población general. Algunos hablan de mayores oportunidades de empleo; sin embargo, la percepción en la calle es que aún todo este avance económico no llega a los que menos tienen.
Por otra parte, el crecimiento también genera mayor inflación y para controlar esto se necesitan políticas eficientes del gobierno, que hasta el momento no ha demostrado una sola pieza que encaje para logar reducir el precio de la canasta básica y de algunos servicios y productos esenciales para los panameños.
El pueblo se merece saborear el crecimiento económico y este debe llegar a sectores como salud, vivienda, educación, entre otros. El mismo no puede quedarse en las altas esferas, porque entonces no estamos hablando de equidad y democracia.
También este crecimiento permite a los gobiernos adquirir mayores financiamientos en los mercados internacionales, pero esto no debe llevar a una política de endeudamiento excesivo porque al final serán los panameños que tendrán que pagar.
No existe duda de que los avances de la economía panameña son importantes y necesarios, pero estos necesitan encontrar un motor que los impulse a la población.