En Panamá conviven un millón 693 mil 229 mujeres, son cerca del 50% de la población del país, las vemos en los autobuses cargando a sus niños, en las paradas de las universidades, en los supermercados y en nuestros trabajos, desconocedoras muchas veces del peso que cargan sobre sus hombros para acceder al desarrollo.
Quizás sin saberlo, muchas cumplen varios roles y tal vez solo les pagan o se les cuantifica por uno, pero que según las estadísticas oficiales, es menos remunerado que si lo hiciera un hombre, incluso aunque este tenga menos estudios.
Así, según la Contraloría General, un hombre con postgrado gana en promedio B/1,302 al mes, y si es mujer B/856 lo que nos deja una brecha de salarios entre ambos de 34.4%. En la misma línea, teniendo estudios universitarios completos, de ser varón la media de pago es de B/1,029 y si es una fémina la retribución económica está cerca de B/685, lo que nos deja una diferencia entre los dos de 33.5%., esto al 2009.
¿Qué está pasando? Contrario a la tendencia de pago se estima que por cada 10 personas que se gradúan de las universidades del país, 7 son mujeres, con excepción de las carreras técnicas o ligadas al área mecánica o tecnológicas, que por cierto son de las mejores pagadas. Las mujeres están estudiando más, pero eso no les está haciendo la diferencia, a la hora de que los patrones asignan las partidas de pago, responde la socióloga Juana Camargo.
La problemática laboral de las mujeres en relación a la diferencia de salarios con los varones, no es lo único que llevan a cuentas las 61,482 féminas que contabilizó el Censo del 2010 que tienen estudios universitarios completos y que representan el 60% del universo de universitarios del país. A esto, se suma el hecho de que el trabajo doméstico en los hogares, el cuidado de los niños y la atención de la casa, en muchas ocasiones constituyen una carga física y emocional, que le hace sufrir de altos niveles de estrés y sus consecuentes efectos en su salud individual.
“Las mujeres tienen más responsabilidades y no es que las hayan querido asumir, es que los hombres no se han sumado con el suficiente esmero en esta responsabilidad, la sociedad se ha lavado las manos”, explica la economista y especialista en el tema, Aracelly De León.
¿Cuál es el efecto de esta temática? De León desglosa que mientras las mujeres no tengan un progreso económico justo y equitativo, a sus estudios y capacidades, como sujetos portadores y generadores de conocimientos, la población se seguirá sumiendo en índices de pobreza, y en algo, que ella llama como consultora: “el espejismo del crecimiento económico”.
La raíz. Según la socióloga Camargo, en el caso de la jefatura de las empresas, “si tienes una mujer y un hombre con las mismas competencias, por un problema de concepción inculcada en generaciones, se tiende a pensar que el hombre, va a llevar el dinero a la casa para sostenimiento del hogar, y es ahí, donde surgen las desigualdades en términos de salarios y demás”.
En Panamá es fácil notar que en comercios, bancos y entidades, la problemática parece alejada, no obstante, las cifras sustentan la veracidad de su existencia.
Así tenemos que del total de la población económicamente activa del país (sujetos en edad de trabajar y con condiciones de salud para hacerlo) se cuenta con un millón 557 mil 47 personas para laborar. Sin embargo, 959 mil 586 son hombres y tan solo 597 mil 461 son mujeres, esto nos deja una tasa de participación de las mujeres de un tercio en todo el universo.
Básicamente, de cada tres personas que pudieran trabajar en el país, dos son hombres y una es mujer. Paradójico en tiempos en que la globalización exige de personal capacitado y competente, y siendo que se gradúan de las universidades, más mujeres que hombres.
“No tiene que ver con las universidades, es una cuestión de que el mercado debe entender que hay un problema, analizar lo que acontece y tratar de que se creen políticas para que hayan cambios”, replicó De León.
Ahora, si Panamá tiene un millón 693 mil 229 mujeres, y de estas 597 mil 461 podrían trabajar y en efecto lo hacen 546 mil 729, qué hace el resto. Las fuentes consultadas, todas especialistas en el tema de la mujer, coinciden en que cientos y con seguridad miles de mujeres son invisibilizadas por las cifras oficiales.
En detalle, la investigadora y economista, Ana Elvira Patiño, describe que “el trabajo doméstico que hacen las mujeres en sus casas, cuidando a los niños, lavando y planchando no está siendo sumado a las estadísticas de la economía del país, y si esto las familias tuviesen que pagarlo a otras personas por hacerlo, te das cuenta de lo obvio del valor monetario de ese trabajo”.
Se asume entonces, que muchas mujeres de diversas edades estarían aportando a la economía y son sujetos activos, no obstante, no son registradas. Razón por la que el número de mujeres en la población de trabajadores del país, representa un 38.6%, mientras que los varones estarían en esta medición en un 61.4%, al 2009.
En relación a este 38.6% de mujeres que están sumergidas en una carrera por obtener un empleo y por lo tanto tener autonomía económica, la doctora, De León, interpreta su esfuerzo como “la necesidad de empoderamiento económico de la mujer”.
“El empoderamiento económico comienza en el estudio y continúa con la existencia de trabajos justamente remunerados”, apuntó De León, agregando que con este, “se podrá demostrar, que mientras más mujeres sean dueñas de sus vida, habrá menos pobreza y problemas sociales, ya que lo que ella no tiene para sí, no podrá pasarlo a su prole”.
El camino.“Es de vital importancia la promoción de programas y proyectos que generen empleos, que beneficien a hombres y mujeres, pero ojo, los principales proyectos a los que le apuesta hoy el país para generar trabajos es la ampliación del Canal y el Metro”, dedujo la investigadora Patiño.
En relación con la Ampliación del Canal y el Metro así como la minería; demandarían trabajadores de construcción y demás los que podrían estar más bien ligados a perfiles que tradicionalmente hacen los hombres.
“Hay que salir de mitos, decirle a las niñas que nada pasa si estudian carreras como ingenierías; que se van a ensuciar, pero les van a pagar mucho mejor, y que las autoridades vean que hay que crear políticas para halar a las mujeres a los polos de desarrollo”, dijo Camargo, ex directora de la Agenda Económica de la Mujer.
Nadine Gasman, en representación de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) en su entidad conocida ONU Mujeres y como especialista internacional, destacó que las acciones para lograr la equidad de las mujeres con los hombres, deben ser tomadas ya, porque el problema está encima. (Ver entrevista anexa).
“La solución debe salir de las propias mujeres, organizarse y afrontar las cosas, a la vez de que la clase empresarial, vea lo que está pasando y sea más justa con la mitad de la población panameña”, agregó Camargo.
Por cierto, en relación a la responsabilidad de la clase empresarial, según la Contraloría General, un 24% de las personas encuestadas en el último censo que indicó ser el patrón o dueño de un negocio eran mujeres.
Del lado del gobierno, el INAMU como oficina de organización se apresta con un apretado presupuesto de menos de B/3 millones en el 2011 a afrontar y plantear como un 50% de la población del país, requiere más apoyo de todos los sectores. (Ver nota anexa).
“Es un problema del Estado, de los hombres que deben apoyar más a sus parejas y las propias mujeres que deben exigir que las leyes que deben protegerlas lo hagan, y que las conviertan en poseedoras de un trabajo digno y bien remunerado, en igualdad de condiciones”, cerró De León.
Nota: Esta investigación se hizo con el apoyo estadístico del Centro de Investigaciones de la Facultad de Economía, de la Universidad de Panamá.