Ayer se inauguró la vigésima sexta versión de la Feria Nacional de Artesanías, donde se esperan lograr ganancias por encima de los 400,000 dólares, y que dicho evento sea visitados por unas 50,000 personas. Con esta Feria de Artesanías, se busca dar a conocer el trabajo de los artesanos panameños, la oferta que estos presentan, además de realizar contactos con futuros compradores, lo que permite obtener pedidos internos como para la exportación.
Por otra parte, se generan intercambios entre los propios artesanos, lo que conlleva una competencia amigable que favorece la calidad y diseño del producto. También se logra el aporte del comprador ya sea, por medio de un pedido con nuevos diseños, prestándoles asesoría para que utilicen materiales diferentes o para permitir aumentar la producción.
Cifras de la Dirección de Artesanías del Ministerio de Comercio e Industrias (MICI), registraron que las ganancias netas del año pasado estuvieron por el orden de los 34 mil 875 dólares, y contó con la visita de 24 mil 814 personas.
Mientras que los ingresos por venta de espacios por provincia sumaron la cifra unos 24,650.00 dólares, ocupando Panamá el primer lugar con 6,900.00 dólares, Chiriquí el segundo con 4,200.00 y Panamá Oeste el tercero con 3,700 dólares.
Las ventas totales realizadas por los artesanos según provincia fueron de 247 mil 528, de los cuales Panamá obtuvo 50,543.50, seguido por Chiriquí con 43,116.50; Panamá Oeste con 36,079.50; Los Santos con 20,795.50; Herrera con 19,321.75; Colón con 14,658.00; Kuna Yala con 14,059.80; Coclé 13,898.75; Veraguas, 8,136.70; Bocas del Toro, 1,743.50 y la Comarca Ngobe Bugle, 1,348.50 dólares.
Del 30 de junio al 2 de julio de 1978 se celebró en el Supercentro El Dorado la Primera Feria Nacional de Artesanías, organizada por el MICI a través del Centro de Investigación y Promoción de Inversiones y Exportaciones (CIPIEX). La Dirección General del CIPIEX estuvo a cargo de Ignacio Molina y como Ministro fungió Julio Sossa.
De acuerdo con Cantón, estos métodos ofrecen una ventaja sobre los abortivos convencionales, ya que le evita a la mujer el trauma sicológico que puede acarrear el hecho de poner fin a un embarazo diagnosticado.
Se evitan así sentimientos de culpabilidad que pudieran experimentarse si la persona llega a enterarse de que efectivamente se ha producido una especie de aborto temprano. En este caso Cantón advierte que podrían darse efectos sicológicos, dependiendo de qué tan religiosa sea la persona y si considera, como algunos científicos, que la vida se inicia con la concepción.
Para evitar caer en la publicidad falaz de los anticonceptivos de emergencia, Cantón recomienda que siempre se utilicen los métodos de prevención convencionales. En el caso del hombre, el doctor recalca la importancia de usar condón durante todos los encuentros sexuales, no sólo para evitar embarazos no deseados, si no también todo tipo de enfermedades venéreas.