Sentados unos frente a otros, una veintena de empresarios estadounidenses y sus contrapartes cubanos iniciaron dos jornadas de trabajo para conmemorar el primer año de comercio bilateral: compras de alimentos, ventas de medicinas e inversiones.
Hace un año nos hubieran acusado de estar un poco locos"", dijo Pedro Alvarez, presidente de Alimport, la importadora isleña, al recordar las gestiones iniciales. El 16 de diciembre del 2001, amparado en una enmienda congresional, se firmó el primer convenio entre la isla y los productores del vecino país.
Hoy el monto negociado llega a 253 millones de dólares y según Alvarez se espera un incremento de esta cifra para el venidero año. Unos 26 representantes de grandes firmas como Cargill, Marsh o ADM; comisionados agrícolas y representantes de transportadoras, escucharon atentos la perspectiva trazada por Alvarez.
Hasta ahora se ha pagado 174 millones de dólares y se espera cerrar diciembre con el abono de 189 millones al contado. En mercancía se estimó el equivalente en un millón de toneladas.
Alvarez resaltó el carácter histórico del evento recordando la incomunicación existente entre los hombres de negocios hace pocos meses atrás. Esto se ha logrado por la alta eficiencia del empresariado de Estados Unidos, el apoyo de algunos comisionados y de las principales asociaciones"". En la histórica apertura coincidieron desde factores políticos hasta climáticos.
Tras los ataques terroristas del 11 de septiembre, Cuba ofreció apoyo a Washington y en respuesta, tras el paso del huracán Mitch por la isla dos meses después, el Departamento de Estado otorgó a Cuba un permiso para la compra de alimentos.
Una enmienda del Congreso del año 2000 excluyó a los alimentos del embargo a Cuba, pero prohibió la compra de mercancías isleñas y exigió el pago al contado, una condición difícil para un país pequeño.