La grave crisis financiera que atraviesa Fiat, el mayor grupo industrial italiano, no ha hecho sino agravarse desde la muerte el pasado viernes del que fuera su patrón durante más de cuatro décadas, Giovanni Agnelli, al que sucederá su hermano Umberto, quien tendrá que conseguir una ampliación de capital de al menos 3,000 millones de euros para sacar a flote la compañía.
Umberto Agnelli, que dirigía hasta ahora los holdings familiares IFI e IFIL, fue inmediatamente nombrado presidente de Giovanni Agnelli et Co., la primera sociedad de la familia, propietaria del 30% del grupo Fiat.
Pero tendrá que compartir el poder entre otros con John Elkann, el nieto de "Gianni" Agnelli, al que el patriarca, fallecido a los 81 años, preparó con entusiasmo para que un día se hiciera cargo del imperio y que, pese a su juventud (26 años), podría convertirse en vicepresidente del grupo este mismo año. La prensa italiana se hizo eco durante toda la semana de los insistentes rumores sobre la convocatoria este fin de semana, o como muy tarde el lunes, del Consejo de Administración (CA) de Fiat, en el que se espera la entrada de Umberto como primer paso para que asuma la presidencia en la junta de accionistas de mayo próximo. Umberto se mostró dispuesto a asumir el cargo de responsabilidad que sea necesario en la compañía, cuyo actual presidente, Paolo Fresco, le dio su apoyo.
El periódico económico Il Sole-24 Ore anunciaba como muy tarde para el lunes la reunión del consejo, que debe ser convocado con al menos 48 horas de antelación, y afirmaba que en él se examinarán cuestiones como el plan de separación de la filial automovilística de Fiat, la recapitalización del grupo, el nombramiento de Umberto y un plan alternativo presentado a mediados de enero por el empresario Roberto Colaninno.
Fiat intenta superar crisis
El año pasado, las ventas de Fiat automóvil cayeron 18% y hasta ahora ha suspendido 8,100 empleos.