El presidente de EE.UU., Barack Obama, recibió con satisfacción el fin de la huelga de maestros en Chicago, que se prolongó durante siete días y dejó sin clases a unos 350 mil estudiantes, indicó ayer el portavoz de la Casa Blanca, Jay Carney.
Obama “da la bienvenida a la solución de la disputa y al hecho de que los alumnos hayan vuelto a clase esta mañana”, dijo Carney en una rueda de prensa en la Casa Blanca.
Según Carney, la posición del presidente durante los siete días que duró la huelga, suspendida este martes, fue la de esperar que las partes en conflicto llegaran pronto a un acuerdo por el bien de los estudiantes.
El fin de la huelga fue decidido el martes por 800 miembros del consejo de delegados del Sindicato.