Mañana finaliza el plazo para las candidaturas a la privatización de tres concesionarias de autopistas francesas, operación que por el interés suscitado entre empresas extranjeras pondrá a prueba el "patriotismo económico" reivindicado por el primer ministro, Dominique de Villepin.
El Gobierno conservador, que espera obtener unos 13, 000 millones de euros de la privatización, ya había señalado que la atribución que todavía conserva en las autopistas se haría en otoño.