Del 2005 hasta mediados del 2007, dos de las más antiguas firmas de Wall Street tuvieron una colaboración que resultó dañina para ambas.
Merrill Lynch, fundada en 1914, vendió cientos de millones de dólares de los títulos llamados obligaciones con un fondo de deuda (CDO, por sus siglas en inglés) a los fondos de cobertura de riesgo dirigidos por Bear Stearns, casa de bolsa fundada en 1923.
Merrill le prestó cerca del 90% de valor nominal de las CDO a Bear, lo cual es normal en tales trámites. Cuando los precios de las CDO de los fondos empezaron a bajar en junio, Merrill exigió que la firma aumentara la garantía prendaria, lo que en los mercados de deuda se llama demanda de cobertura suplementaria.
Los ejecutivos de Bear Stearns rogaron que les dieran más tiempo, argumentando que la venta forzada de sus activos haría bajar los precios de todas las CDO. Los responsables de Merrill Lynch rechazaron la petición, según personas que participaron en las discusiones.
En junio, los fondos de cobertura, dirigidos por Ralph Cioffi, vendieron $3.800 millones de las CDO para satisfacer la demanda de cobertura suplementaria de Merrill y de otras entidades prestamistas que se habían hecho eco de la reclamación de aquella. La venta de quemazón condujo a un mayor descenso de los precios de las CDO.
Entre las que perdieron valor: $23.000 millones de las CDO que Merrill tenía en sus propias cuentas. En octubre, Merrill redujo el valor en libros de todos sus títulos con garantía hipotecaria, incluidas las CDO, por $7.900 millones y declaró una pérdida correspondiente al tercer trimestre.
"A Merrill le habría convenido esperar un poco y dejar que los fondos de Bear Stearns se recapitalizaran, para que no tuvieran que ajustar el precio de sus activos'', dice William Fitzpatrick, analista de servicios financieros en Optique Capital Management, firma de Racine, estado de Wisconsin, que supervisa $1.700 millones. Optique tenía acciones tanto de Bear como de Merrill; vendió todas las de Merrill en el 2006 y se deshizo de sus acciones restantes de Bear en julio, dice Fitzpatrick.
El 15 de junio, Merrill Lynch se incautó de $850 millones de las CDO que los fondos de Cioffi tenían --como se les permite hacer a las entidades prestamistas cuando no les satisfacen sus demandas de cobertura suplementaria-- y trató de venderlas en el mercado. Al recibir la firma ofertas de 20 centavos por dólar, desistió del intento. En julio los fondos de Cioffi se declararon en quiebra, con lo que los inversionistas perdieron.