Algo bueno está pasando en Panamá y la calificadora de riesgo Fitch parece notarlo, luego que ayer reafirmó la calificación de riesgo a largo plazo en BB+, con una perspectiva estable.
Según los planteamientos de Fitch, la perspectiva de la calificación ha sido cambiada de negativa a estable, luego que las autoridades pusieran un alto al deterioro de los fundamentos de crédito.
Sin embargo, la calificación de crédito continuará restringida por el alto nivel de la deuda pública en el mediano plazo.
Lo que espera la calificadora es una mejora en las tendencias de los ingresos corrientes contra el crecimiento del Producto Interno Bruto (PIB) y la disminución en los niveles de endeudamiento hacia futuro.
Después de dos años de estancamiento económico, la aprobación de la reforma tributaria, combinada con un aumento en los ingresos por la recuperación económica, las leyes de moratorias tributarias, debe contener la tendencia de disminución en la recaudación de impuestos.
La CSS sigue siendo la oveja negra del país, sin embargo la calificadora de riesgo indicó que el anunció de un presupuesto de operaciones balanceado para el 2004, le permite al Gobierno ganar algún tiempo para maniobrar los problemas de esa institución.
El otro arrastre para el país es el alto nivel de endeudamiento, y es que para el 2002 este ascendía a 63.6% del PIB. La dinámica de la deuda parece haberse estabilizado, sin embargo, es muy poco probable que el alto nivel de endeudamiento disminuya de modo significativo, a menos que el Gobierno pueda generar un superávit mayor al 2% del PIB.
Para este año el país no tiene más necesidad de salir al mercado internacional, pero para el 2004 el endeudamiento permanecerá en 5.7% del PIB.
Al nuevo Gobierno le esperan retos difíciles. Debe mejorar el ambiente de inversión e implementar reformas estructurales importantes, a fin de obtener una calificación clave en la calificación del riesgo soberano.
La calificadora deja clara que pocas reformas serán logradas en la administración de Mireya Moscoso, debido al inicio de las campañas políticas para las elecciones presidenciales.