El Fondo Monetario Internacional (FMI) anunció en Belgrado el desembolso de los $380 millones del último tramo de un crédito destinado a mantener la estabilidad macroeconómica del país, aunque exigió al Gobierno que mantenga su política de contención del gasto.
Albert Jaeger, jefe de la misión del FMI que en los últimos diez días ha analizado la situación financiera y monetaria en Serbia, declaró en rueda de prensa que este país ha cumplido los criterios de ahorro exigidos para 2010, y que el déficit presupuestario se situó por debajo del 4.8% previsto.
No obstante, la inflación superó en dos puntos el límite previsto (del 8%), sobre todo debido al aumento de los precios de productos alimenticios.
Jaeger advirtió que un serio desafío para Serbia en los próximos años será aplicar "medidas políticas difíciles" para reestructurar el sector público y reforzar el débil sector privado, con vistas a aumentar la competitividad de la economía y orientarla hacia la exportación.
El año pasado, Serbia registró un crecimiento económico del 1.8%, y para 2011 se prevé un 3%.
Los sindicatos de funcionarios están presionando al Gobierno para que aumente los salarios, congelados hace dos años.