La expropiación de la compañía petrolera YPF SA por parte de Argentina está convirtiendo al país en un paria en las reuniones del Fondo Monetario Internacional en Washington, donde el gobierno de Obama castiga cada vez más al gobierno de la presidenta Cristina Fernández de Kirchner por abusar de los inversores extranjeros.
El presidente saliente del Banco Mundial, Robert Zoellick, calificó ayer la expropiación argentina de la mayor compañía de energía de “error” y “desacierto”, mientras que un funcionario del FMI dijo esta semana que las políticas de la segunda mayor economía de América del Sur corren el riesgo de hacerse “más impredecibles”.
El ministro de Economía, Hernán Lorenzino, llegó ayer a Washington para defender la decisión que tomó Fernández hace tres días de expropiar el 51% de YPF a la española Repsol YPF SA, una medida que el Gobierno dice que revertirá una tendencia de declinación de la producción de petróleo y gas desde 1998.
Es improbable que encuentre muchos amigos, dado que ese tipo de políticas aísla más a Argentina del resto del Grupo de los 20, dijo Walter Molano, un analista de mercados emergentes de BCP Securities en Greenwich, Connecticut.