La crisis financiera costará al sector financiero mundial 2,3 billones de dólares, medio billón menos que lo estimado anteriormente por el FMI, que ayer apuntó que los mayores puntos de riesgo son ahora los déficit públicos.
Hace un año, la preocupación dominante era un sistema financiero impedido y asustado, en el que primaba la desconfianza entre sus participantes, lo que motivó una intervención sin precedentes de los gobiernos para restablecer su funcionamiento.
Las aguas vuelven a su cauce y el restablecimiento del flujo del dinero y el repunte económico han devuelto al oxígeno a las entidades financieras, que perderán menos que lo pronosticado por el Fondo Monetario Internacional (FMI) en octubre.