El Fondo Monetario Internacional (FMI) se reunió ayer como tenía previsto, pese a las protestas callejeras que buscaban bloquear la asamblea de ministros de Economía y gobernadores de los bancos centrales. El Comité Financiero y Monetario, que controla al FMI, discutió medios para evitar sorpresas como la crisis asiática de 1997 y una reforma interna que haga más efectivo y dinámico su funcionamiento.
La agenda no varió, pero el comisario europeo para Asuntos Económicos, Pedro Solbes, afirmó que ha comprendido "el importante mensaje enviado por una parte de la población".
Muchos delegados (ministros de Economía y Hacienda y gobernadores de los bancos centrales) llegaron de madrugada, antes de que los manifestantes cortaran las calles, y otros lo hicieron en autobuses o coches ruidosamente escoltados por la policía.
Personal del Fondo pasó la noche en el edificio para tener todo preparado.