Ford Motor anunció ayer un cambio administrativo que nivela el poder entre el director Jacques Nasser y el presidente William Clay Ford Jr., nieto del fundador de la compañía, que desde ahora tendrá más influencia en las operaciones diarias del grupo. Nasser y Ford trabajarán "mano a mano para enfrentar los desafíos de la industria", que vive "tiempos difíciles", y se reunirán regularmente, anunció la empresa.
El cambio, que crea el departamento de la presidencia, fue vista por varios analistas como degradación y pérdida de poder para Nasser. Esta interpretación fue rechazada por un portavoz oficial al asegurar que el cambio "sólo formaliza la fuerte relación que ya existe entre Bill (Ford) y Jacques (Nasser)".
Fuentes cercanas a la industria de la automoción comentaron que la relación entre Nasser y Ford ha estado marcada por la rivalidad y que el nieto del fundador se cansó de su papel de distante consejero y activista ecológico.
Ford, el segundo fabricante de automóviles en el mundo, ha sufrido serios reveses en el último año con la retirada del mercado de los neumáticos Firestone, dudas sobre la calidad y diseño de sus productos y una bajada en las ventas.
Nasser fue el rostro visible del escándalo Firestone y de los malos resultados financieros, mientras que Ford se mantuvo en un segundo plano, dedicado sólo a sus causas favoritas, los automóviles ecológicos y las donaciones millonarias a proyectos en favor del medioambiente. Ford anunció hace sólo dos semanas una reestructuración mayor de los altos ejecutivos de la compañía.