La 33 edición del Foro Económico Mundial de Davos (este de Suiza) se abrirá mañana, día del cierre de la cita de su rival social de Bombay (India), y se centrará en temas políticos como Irak y Libia y económicos como las negociaciones de la Organización Mundial de Comercio (OMC) o la debilidad del dólar.
Por primera vez desde la creación del Foro Social Mundial (FSM) de Porto Alegre (sur de Brasil) hace cuatro años, las fechas de los dos foros no coincidieron este año. El FSM, trasladado a Bombay, se inició el pasado viernes y su conclusión mañana coincidirá con el comienzo de Davos.
En la acomodada estación de esquí suiza, donde se dan cita anualmente los más férreos partidarios y defensores de las políticas económicas neoliberales, la estrella de esta edición será el vicepresidente estadounidense Dick Cheney, que ofrecerá un discurso el sábado 24 de enero, en vísperas del cierre de la reunión.
El administrador estadounidense de Irak, Paul Bremer, también viajará a los Alpes suizos, acompañado por seis miembros del Consejo de Gobierno provisional de Irak.
El primer ministro libio, Chukri Ghanem, tendrá asimismo la posibilidad de explicar los recientes gestos de buena voluntad hechos por su país, principalmente hacia Estados Unidos.
Una de las diferencias con el año pasado es la escasa presencia de presidentes latinoamericanos.
En 2003, cinco mandatarios habían viajado a Davos: el brasileño Luiz Inacio Lula da Silva, que presentó ahí su idea de crear un Fondo mundial contra el hambre, el argentino Eduardo Duhalde, el mexicano Vicente Fox, el colombiano Alvaro Uribe y el peruano Alejandro Toledo.
Este año, sólo habrá dos: Toledo y el presidente ecuatoriano Lucio Gutiérrez.
Entre las otras personalidades que participarán en el Foro figuran el secretario general de la ONU, Kofi Annan, el canciller israelí Silvan Shalom y el rey Abdalá II de Jordania.
En el ámbito económico, varios ministros de países miembros de la OMC y su director general Supachai Panitchpakdi se reunirán el viernes 23 para analizar las posibilidades de reactivar las negociaciones sobre la liberalización del comercio mundial, estancadas desde el fracaso de la cumbre de Cancún (México) en septiembre.