Los organizadores del Foro Económico de Davos han prometido ayudar a “rediseñar” no sólo el sistema financiero en la cita que comenzaron ayer, sino también colaborar en la lucha contra el cambio climático.
La tradicional cita que congrega cada año a miles de políticos, banqueros y millonarios quiere ser este año “más verde”, ya que en años anteriores los autos “todoterrenos” negros se hacían destacar sobre las blancas calles nevadas de Davos, así como las potentes limusinas de cristales tintados, pero en esta ocasión sólo se utilizan coches que emitan menos de 230 gramos de CO2 por kilómetro para trasladar a los invitados.
No obstante, el alcance de la medida parece poco más que simbólico ya que todos los vehículos de reparto de material, así como aquellos con placas diplomáticas y los de más de nueve plazas están exentos de cumplirla. Tampoco están afectados, los helicópteros que trasladan estos días a los políticos, empresarios o banqueros que llegan a Davos desde el aeropuerto de Zúrich.