Pero, durante los últimos años ese mismo terreno tiene un precio de $50.00 el metro cuadrado, debido al "boom" inmobiliario que atrae la atención de empresas multimillonarias dedicadas al negocio de bienes raíces.
Actualmente, cifras que superan los $400.00 por metro cuadrado ya son ofrecidas en el centro de Boquete.
Por ello, la franquicia Coldwell Banker, considerada como una de las empresas más grandes del mundo, con 3 mil 800 oficinas en todo el planeta, inauguró su sede el viernes pasado en esta ciudad.
El hecho de que este distrito posea en estos momentos una oferta inmobiliaria de unos $200 millones de dólares, es una de las principales razones para que esta empresa decidiera instalarse en Panamá.
Juan Luis Chevalier, presidente de Coldwell Banker, dijo que a nivel de Centroamérica esos $200 millones en proyectos de ventas que ofrece Boquete es un monto que en otros países sería la totalidad en oferta inmobiliaria.
"Panamá tiene la facilidad de tener ese volumen de negocio solamente en Boquete, y definitivamente que es algo rentable, y sentimos que nuestra oficina aquí será muy exitosa" señaló.
Para el gerente de esta nueva oficina, el boqueteño José Branca Porras, este distrito turístico es la punta de lanza del "boom" inmobiliario en Panamá.
Branca atribuye el alto costo de las tierras a la llegada hace algunos años de extranjeros que compraron terrenos a panameños en $5.00 el metro cuadrado, y luego lo revendían en $30.00 ó $50.00.
Ya la empresa Coldwell Banker ha hecho negocios en la zona, y luego de inaugurar su oficina espera ubicar otra sede en el corregimiento de Volcán y en otras áreas de playa de la provincia de Chiriquí. Esta franquicia, que nació en 1906, ofrece asesoramiento en compra y venta de propiedades, como un intermediario que busca el mejor precio para quien quiera comprar o vender, explicó Chevalier.
"Sabemos que Boquete tiene mucho futuro" afirmó.
La gente "siempre" llega tarde.. ¿Porque quiere? ¿Porque no puede? ¿Para curarse en salud y no perder su tiempo esperando a irresponsables que son impuntuales? Son tres razones muy distintas para esa conducta. Para esa mentalidad.
Hablar sobre el tema es "como llover sobre mojado". No sabía si ponerle signos de interrogación o dejarlo así.
A la hora de buscar las causas, los ojos miran todos en la misma dirección: el hogar. Dirán: "en su casa no le enseñaron a ser puntual".
No faltan los que le echan la culpa al tráfico, al mal tiempo, aducen algún mal físico, una falla mecánica..
Queremos culpar a la sábana, cuando en realidad es un asunto de valores, de respeto. Respeto por la otra persona y por su tiempo.
¿No les pasa por la mente acaso que el tiempo de todos vale lo mismo? Se mide con el reloj. Un reloj donde las horas tienen 60 minutos. Cada minuto 60 segundos.
Sólo el tiempo de Dios vale más. Y se mide diferente.
Insistimos. El que las personas sean impuntuales no tiene que ver ni con su jerarquía ni con su poder. Tampoco con su solvencia económica, su edad ni su sexo.
En conclusión, llegar tarde, ser impuntual no habla bien de nadie. Si se puede tratar de lograr un cambio, para que no se le diga a los turistas en otras latitudes que en países como Panamá la gente es impuntual.
¿Por qué los asiáticos, muchos europeos y todo el que se esmera en serlo, pueden ser puntuales y nosotros no?
Aprenda a ser tolerante.
Si no le gusta que lo hagan esperar, no haga esperar a otros.
Espere un tiempo prudencial y váyase.
Hágale saber a la persona que llegó tarde -o nunca llegó a la cita, entrevista o evento-su incomodidad por el retraso y haberle hecho perder el tiempo.
Acostúmbrese a avisar si va a llegar tarde.
"No juzgue a priori, pregúntele la causa y si es una razón de peso, acepte las excusas.
Considere los imprevistos.
Si es un evento, empiecen a la hora establecida haya o no haya público y con o sin la máxima autoridad o personalidad que debería encabezarlo. A menos que haya una razón particular.
Por impuntual se puede perder un empleo, una pareja, el tren, un avión, una oportunidad, dinero, tiempo.. y ganarse una mala imagen.
Ahora bien, no sólo los panameños somos impuntuales. Es algo con lo que identifican a los latinos, dijo el sociólogo Milciades Ortíz.
El Prof. Ortíz explica que al dar poca importancia a la puntualidad, sucede que yo no llego temprano "para curarme en salud", porque como me ha pasado que no me atienden a tiempo, me dejan plantada o si es un evento o espectáculo no empieza a la hora estipulada, asumo que ocurrirá así de nuevo. El que organiza, por su parte, asume que la audiciencia llegará tarde y empieza tarde el evento. Es un poco jugar con el tiempo de los demás, por ambas partes, que son cómplices de estimular "la hora panameña". Es un círculo vicioso.
"Ojalá todos fueran como el ex presidente Roberto Francisco "Nino" Chiari", dijo y relató que "una vez iba a comenzar un acto de la primera palada en el Bayano y como al momento de partir sólo habia un periodista, yo, salimos los dos en la piragua, sin fotógrafos. Pasado el acto los periodistas y fotógrafos quisieron que repitiera la primera palada. Se negó. Siempre fue puntual".