Panamá está en una posición vulnerable en términos de empezar a captar fraude que provenga de países que migran a microcircuitos, o sea, transacciones en las que la tarjeta y el lector poseen un “chip”, indicó el director de Riesgo para Latinoamérica y el Caribe de Visa, Marco Bravo.
Y es que cifras de esta red global de procesamiento de pago apuntan que por cada 100 dólares de transacción, a nivel global, seis centésimos resultan en fraude y, en el caso de América Latina y el Caribe, de cada 100 dólares cinco centésimos son aprovechados por las organizaciones criminales.
“Corremos el riesgo en esta región de que una tercera ola de ataque se venga para América Latina y el Caribe, por eso es que somos tan exigentes con nuestros bancos porque en la medida en que no cumplan con la seguridad de la información se vuelven vulnerables al robo de información”, agregó Bravo.
La migración a “chip” en Panamá es inminente, más ahora con la normativa internacional de uso obligatorio donde Panamá y el resto de los países de América, con excepción de Estados Unidos, tendrán que utilizar los microcircuitos a partir del 1 de octubre de 2012.
Para dicha fecha, los comercios deben haber implementado el “chip” en los lectores para poder realizar transacciones en los puntos de venta. En el caso de los cajeros automáticos la fecha para tener incorporado el microcircuito es el 1 de octubre de 2014.
Bravo resaltó que una vez entre en vigencia la normativa si se dan eventuales pérdidas por fraude, estas deberán ser asumidas por la parte que no soporta la tecnología del microcircuito.
Esta implementación denominada Norma de Seguridad de Datos de la Industria de Tarjetas de Pago (PCI DSS, por sus siglas en inglés), no es la única iniciativa de esta red global para frenar el fraude.
Adicional, la normativa busca que los comercios no guarden elementos de datos prohibidos.