La autoridad aeronáutica chilena reconoció ayer que Estados Unidos puso fin a la posibilidad de que el aeropuerto de Santiago se convirtiera en una puerta de entrada de la aviación comercial sudamericana al país del norte.
Los atentados del 11 de septiembre contra edificios en Nueva York y Washington obligaron a la Administración Federal de Aviación (FAA) de Estados Unidos a elaborar un plan de seguridad aeroportuaria ante eventuales amenazas terroristas.
De este modo, las autoridades estadounidenses plantearon al gobierno chileno la posibilidad de utilizar el aeropuerto capitalino --por sus condiciones de seguridad e infraestructura-- como "hub" o escala obligada para las aerolíneas de la región antes de entrar a Estados Unidos. Sin embargo, la idea no prosperó.
"Por el momento, no será necesario calificar al aeropuerto de Santiago como "hub" para líneas aéreas extranjeras", dijo el viernes la Dirección General de Aeronáutica Civil de Chile en una declaración.
Los contactos destinados a convertir al aeródromo de Santiago en un punto de confluencia aérea en el Cono Sur fueron motivo de orgullo para el gobierno local, que ha apoyado fuertemente al presidente estadounidense, George W. Bush, tras los ataques a las Torres Gemelas del World Trade Center y el Pentágono.
"Nos sentimos muy orgullosos de que la FAA haya planteado esta posibilidad para el aeropuerto de Santiago (...) Hay un muy alto concepto de la calidad y la seguridad de los aeropuertos de nuestro país", había comentado el ministro de Transportes, Carlos Cruz, a Reuters antes de conocer la decisión estadounidense.
El director de operaciones de la Dirección General de Aeronáutica Civil chilena, René Cerda, dijo a Reuters que las autoridades estadounidenses habían hecho ofrecimientos similares en Brasil y Venezuela, los que, al igual que Chile, habrían sido descartados.