¿Se imagina usted un carnaval sin reinas, sin agua, o sin murgas? ¿O lo que puede ser peor, acudir a un carnaval dónde uno de los elementos fundamentales, como lo son estruendosos fuegos artificiales carezcan?
Esta puede ser la marcada diferencia de los Carnavales 2004, ya que la carencia de fuegos artificiales puede romper con la tradición en todo el país.
Por mencionar un ejemplo, sólo en el Carnaval Tableño, se queman más de 60,000 dólares anualmente, para protagonizar lo que muchos denominan la guerra de luces y mechas.
La industria pirotécnica panameña afronta serios problemas para satisfacer la demanda que se dispara con la llegada del carnaval, luego de prohibirse las importaciones de fuegos artificiales en el mes de diciembre.
Hay que recordar que dicha prohibición surgió a raíz del lamentable accidente que se registró en noviembre pasado en el Estadio Nacional, donde falleció una persona y varios resultaron heridos.
Ahora, el problema no sólo está en haber prohibido la importación de los fuegos pirotécnicos, la situación se complica porque las pirotécnicas nacionales no cuentan con los materiales necesarios para fabricarlos.
Primordialmente, esta industria no cuenta con la materia prima necesaria para fabricar los fuegos de lujo, como lo son las granadas y morteros con los que se montan los eventos de cierre donde cada tuna compite y demuestra cuál es mejor.
Según cifras preliminares de la Contraloría General de la República, hasta el mes de septiembre las importaciones de materiales ascendieron a 1,279 kilos de cohetes de señales o granífugos, petardos, y demás artículos de pirotécnica.
Los mismos son importados desde China, Hong Kong, Estados Unidos e Israel, El Salvador y Puerto Rico, por lo que los empresarios están preocupados ya que las pirotécnicas solo cuentan con material para fabricar solamente cohetes y mechas (bombitas).
El Panamá América consultó con las pirotécnicas de la región de Azuero, ya que el inventario de fuegos artificiales es casi inexistente.
Tal es el caso de Pirotécnica Córdoba y La Negra Vieja quienes corroboraron que el inventario que poseen es muy bajo y casi inexistente. Los propietarios de ambas pirotécnicas, Eric Córdoba y Abdiel Pérez, respectivamente, consideran que además de rechazarse las importaciones de los fuegos de lujo, no disponen de los materiales para fabricar.
Hay que recordar que durante el mes de diciembre se incrementó la demanda por la celebración del Centenario de la República. La fabricación que se había destinado para los carnavales fue usada en este momento.
Además, en los meses subsiguientes no se pudo producir ningún artículo por la falta de materia prima. Ante la situación, las Juntas del Carnaval Tableño, Calle Abajo y Calle Arriba consideran que la falta del producto va a influir considerablemente hasta deslucir el evento, ya que tendrán que someterse a nuevos precios que pueden resultar ser elevados.
Abdiel Pérez, de la cohetería La Negra Vieja, manifestó que quienes se van a beneficiar serán aquellos importadores que poseen el producto y puede tener más de dos años de antigüedad, algo que puede ser peligroso, además de que se prevé que se desatará una lucha en el mercado negro.
No obstante, ante la incertidumbre, el Ministerio de Gobierno y Justicia manifestó que aún se mantendrán las prohibiciones y el carnaval tendrá que conformarse con lo poco que hay. De acuerdo con estadísticas de la Contraloría General de la República, en el 2002, Panamá importó juguetes pirotécnicos de la China Continental por valor de 211,857 dólares, y durante ese mismo periodo importó desde Estados Unidos juegos artificiales (bombas, cohetes, petardos, piñatas, tracas, bengalas) por 5,962 dólares.