Varios países latinoamericanos resisten a presiones de Estados Unidos para imponer plazos a las metas de crecimiento y desarrollo social, por considerarlas irrealistas, refirió una fuente vinculada a las negociaciones de la Cumbre de las Américas de Monterrey (México).
“Estados Unidos quiere fijar plazos fijos para el cumplimiento (de las metas) porque considera que eso estimularía las acciones concretas”, indicó a la AFP una diplomática de un país latinoamericano, que requirió el anonimato.
Enumeró entre esos temas los derechos de propiedad y las garantías de subsistencia para los desempleados.
En el primer caso, muchos países, sobre todo del Caribe, dicen que no tienen “condiciones para resolver ni en cinco ni en diez ni en veinte años la cuestión fiduciaria, que se arrastra desde hace varias generaciones, a veces desde la época colonial, y está mezclada con los derechos a la tierra de los pueblos indígenas”, declaró la responsable.
En cuanto a las cuestiones sociales, varios gobernantes temen “adoptar compromisos que saben que les costará cumplir, porque eso puede dar pie a reclamos en sus países”, añadió.
“Estados Unidos quiere credibilidad para las metas, pero hubo muchos compromisos con fechas que nunca fueron cumplidos”, como por ejemplo los de alfabetización y escolarización, señaló la funcionaria.
La Cumbre de las Américas se celebrará el lunes y el martes, con participación de 34 países (todos los del hemisferio menos Cuba).
Las negociaciones sobre el documento final “avanzan lentamente” y aún no se abordó de lleno lo que será la manzana de la discordia: la voluntad de Estados Unidos y otros países (como Canadá y México) de colocar una referencia al ALCA (Area de Libre Comercio de las Américas) en la declaración final, a lo que se oponen con determinación Brasil y Venezuela.