Los países del G-7 terminaron su reunión en el Ártico canadiense sin un acuerdo sobre el contenido de las reformas del sistema financiero mundial aunque aseguraron que no tienen un “planteamiento divergente” sobre cómo prevenir futuras crisis.
En lo que sí se pusieron de acuerdo los ministros de Economía de los siete países más desarrollados del mundo (Estados Unidos, Canadá, Alemania, Francia, Gran Bretaña, Italia y Japón) es que los organismos internacionales tienen que cancelar la deuda externa de Haití para facilitar la reconstrucción del país.
Durante la reunión, que se realizó en la localidad canadiense de Iqaluit, también se trató con profundidad la situación en la zona del euro, donde existe preocupación sobre la deuda de varios países.
“Los representantes de la zona del euro hemos dejado claro que la situación en Grecia es grave y que los problemas tienen que ser solucionados”, dijo Jean-Claude Juncker, presidente del Eurogrupo, foro informal en el que participan los ministros de Finanzas de la zona del euro.
Pero la reforma del sistema financiero mundial fue uno de los aspectos más conflictivos de la reunión, a la que también asistieron los gobernadores de los bancos centrales de los siete países así como los responsables del Fondo Monetario Internacional, Dominique Strauss-Kahn, y el Banco Mundial, Robert Zoellick.
“Creo que todos estamos profundamente comprometidos en avanzar y alcanzar un acuerdo sobre un conjunto de reformas financieras fuertes y globales, en el periodo al que todos nos comprometimos en septiembre”, afirmó el secretario del Tesoro estadounidense, Timothy Geithner, durante la rueda de prensa final.