Los ministros de Finanzas del G7 que se reunirán hoy en Washington tendrán como objetivo una sola misión: entregar un mensaje de tranquilidad y confianza frente al desplome bursátil y al temor de una recesión económica mundial.
Los ministros y los gobernadores de los bancos centrales del Grupo de los Siete (G7) países más industrializados (Alemania, Canadá, Estados Unidos, Francia, Italia, Japón, y Gran Bretaña) deberán entonar un refrán ya empleado por el Fondo Monetario Internacional (FMI): la recuperación económica está anunciada y sólo se encuentra algo retrasada.
El camino a "la recuperación debería continuar, pero el crecimiento mundial en el segundo semestre de 2002 y en 2003 será más débil que lo esperado anteriormente", reconoció el FMI, en su último reporte anual.
"Pero no sería productivo desde nuestra visión caer en un excesivo pesimismo o incluso catastrofismo", aseguró el director general del FMI Horst Koehler, este jueves en una conferencia de prensa, al presentar los desafíos de las reuniones anuales de su institución, este fin de semana en Washington.
El director del FMI reconoció sin embargo que "desde la reunión de la primavera (boreal), las perspectivas de la economía global se han debilitado claramente en medio de una considerable volatilidad de los mercados financieros".
En la reunión del G7, el secretario estadounidense del Tesoro, Paul O"Neill, podría una vez más mostrar cierto cansancio, como lo hizo en numerosas oportunidades el mes pasado, hacia sus socios japoneses y europeos, a quienes se señala de no haber tomado el relevo de Estados Unidos para rescatar la economía mundial.
Pero tal vez el mayor desafío que enfrentan los responsables económicos del G7 es dar un mensaje que aliente a los mercados bursátiles, que desde el inicio del verano (boreal) han entrado en depresión, aunque el miércoles y jueves las bolsas operaran en fuerte recuperación.
El índice Dow Jones, principal indicador de Wall Street, se ubicó a principios de la semana en su nivel más bajo en cuatro años, mientras que el Nasdaq cayó al más bajo en seis años. Las plazas europeas y asiáticas también registraron fuertes descensos.
El mensaje que esperan los inversionistas no se diferencia mucho de lo que ha dicho Koehler, quien ha dicho que "no debemos tener pánico ante la ansiedad y la volatilidad de los mercados financieros", y que los empresarios deben concentrar mejor esfuerzos en asegurar el buen manejo de sus compañías